viernes, 3 de octubre de 2008

“Tribus Urbanas”: La diversidad cultural que crece en Argentina

Dibujo: Por Ramiro Vitanzi

Por Marcos Saldaña


Las “Tribus Urbanas" comparten gustos similares, que los caracterizan como tal y lo hacen diferente del resto, es aquí donde se desprende una sensación del “nosotros” como normales y los “otros” como diferentes.

Para comenzar hablando de este fenómeno cultural es necesario entender que hemos y estamos atravesando un gran cambio social/cultural, donde se interrelacionan diferentes maneras de ver el mundo, donde los jóvenes son los principales actores.


No debemos tomarlo como cambios bruscos, sino verlo y entenderlo como un proceso de transformación de prácticas sociales, donde también influyen relaciones entre factores como la economía y la política. Un proceso que en el que todos aportamos como sujetos sociales, desde los valores que se transmiten, las normas sociales y culturales, hasta las cotidianeidades más comunes.


Desde un punto analítico personal que empleo para una definición de este fenómeno socio/cultural como lo son las pos-modernamente denominadas “Tribus Urbanas”, es que son grupos sociales, generalmente de jóvenes, que por características, formas de entender la vida y el mundo, por sus simbologías del entorno y sus intereses, se juntan conformando un grupo social más. Conforman micro culturas que nacen en medio de un gran desarrollo de tecnologías y nuevas formas de expresión. Donde a la vez entran en juego una serie de factores que influyen directa e indirectamente como la clase social, la carga y el entramado cultural, la forma de vida que cada sujeto porte, el tejido de valores y creencias en el que se encuentre, como así también el proceso individual de su desarrollo emocional.


Muchas veces el formar parte de un determinado grupo social/cultural se debe al hecho de no quedar excluido, de tener ese sentimiento de pertenecer e identificarse con un grupo. También, este “placer” de identificarse con un grupo determinado proviene de la supresión de reglas de conductas que fueron impuestas o de la suspensión de determinadas prácticas sociales, lo cual impulsa a la persona a buscar un espacio donde poder realizar lo que en algún aspecto se le prohíbe, esto lo buscará en personas de similares características. De esta manera, cada grupo, crea propio su universo con sus reglas, conductas, exigencias, construyendo nuevas simbolizaciones e interpretaciones del mundo que los rodea.


Existen diferentes “Tribus Urbanas”, un gran abanico de micro culturas, una espectacular diversidad cultural, que brotan en la sociedad actual. Podemos nombrarlas por etapas, décadas, como los hippies y bohemios, rockeros, punks, raperos, cumbieros, rolingas, sharp, góticos, emos, floggers, darks y una lista muy extensa, dicho sea de paso en cada país existen innumerables grupos que conforman micro culturas.


Usted, seguramente, ha oído hablar de las tribus urbanas es por eso que desde Huilliches nos propusimos ahondar un poco más en este fenómeno, tomando en este caso a dos jóvenes de diferentes gustos, sentimientos, formas de ver la sociedad, creencias y valores culturales.
100 % negro cumbiero

La cultura de la cumbia en Argentina se inició hace más de dos décadas atrás, pero se estableció con más fuerza con la aparición de la denominada “Cumbia Villera”.


Como todo grupo, los “cumbieros” también tienen sus creencias, su ideología, sus formas de ver e interpretar al mundo, su forma de vida, por eso para despejarnos estas inquietudes dialogamos con Esteban, un joven de 17 años oriundo de Patagones.


Nos encontramos un día a la tarde en la plaza del barrio donde él vive, vestía una gorra azul, un buzo deportivo, en su cuello portaba una chalina, pantalón deportivo, al igual que sus zapatillas, lo que me llamó la atención dado que cada grupo tiene su vestimenta que lo caracteriza.


“Cómo andas vieja” fue lo primero que me dijo Esteban, saludándome con un estrecho de manos de por medio, nos acomodamos en un banco y comenzamos a dialogar. Tenía aritos en ambas orejas y algunos tatuajes “caseros” que resaltaban en sus manos.


¿Qué es la cumbia para vos? le pregunte para entrar en tema. Haciendo un movimiento de brazos, Esteban me explicó que la cumbia para él “es el modo de expresión de los pobres, los de la villa o barrios, porque es la única manera que la gente se entere como vivimos, lo que pasa en las villas”, respondió mientras encendía un cigarrillo.


Cuando le pregunte si se sentía identificado por las letras de las canciones, me respondió que “con algunas si y con otras no, porque algunas cuentan lo que pasa en la villa o con los pibes, pero otras son para joder, muchas cuentan sobre robos, drogas o en contra de los “ratis”, esas letras están “re piola” porque cuentan lo que pasa acá”. Mientras Esteban me respondía, seguía atentamente el vocabulario, un léxico particular de los cumbieros, que como cada grupo lo tiene.
¿Qué pensas de otros grupos, de otras tribus? le expuse con motivo de ver el arraigamiento a la cumbia, a lo que me contestó que “hay algunos que están “re chapita”, como se peinan y como se visten, pero todo bien, cada uno se viste como quiere, algunos me dan mucha risa” y vos ¿qué pensas que dirán de los cumbieros? “que digan lo que quieran, nosotros somos cumbieros de alma y no me importa lo que digan”.


Esteban, sin dudas, se mostraba muy seguro de lo que me contaba, de su gusto por la cumbia. Al terminar la charla le pregunte cómo se caracteriza un cumbiero, con risas de por medio me respondió que “porque son re piolas, muchos usamos viseras, ropa y zapatillas deportivas, nos hacemos tatuajes entre nosotros y nos juntamos en la placita a jugar al fútbol”.


Los cumbieros son una tribu que se hizo muy popular a desde la segunda mitad de la década del ’90, pero con el tiempo se fueron desprendiendo en distintos géneros de cumbia como los que escuchan la cumbia villera, la cumbia romántica, cumbia santafesina, cumbia latina, cumbia rapera, entre otras.


“Soy metalero por propia elección”


Heavy metal, es un término inglés que significa metal pesado y que es empleado por el estilo de música, que se basa en guitarras eléctricas y bajos muy amplificadas, batería, teclados, pero más aún por la vos ronca del cantante.


En contraposición a la tribu de los cumbieros, me interesó saber cuan diferentes pueden ser un grupo de otro, para lo cual dialogue con Juan un “Heavy” de 15 años.


Juan me atendió en la casa de sus padres y me invitó a pasar a su habitación. Me sorprendió mucho los postres de diferentes bandas de Heavy Metal, dibujos de cantantes y músicos creados por el. Con Hermética de fondo comenzamos nuestra charla. ¿Te sentís identificado con el Heavy Metal? le pregunte, “si, con algunas letras, tiene mucho que ver con lo que me pasa, porque muchas letras cuentan lo que pasa con los “heavy” que muchos son de barrios. Lo que tienen muchas letras es que muestran muchas cosas que están mal en el país o en cualquier lado, también historias de algunos metaleros, como la canción que dice que “soy metalero por propia elección, sentimiento, locura y pasión” respondió Juan.


Mientras se acomodaba los anillos que tenía en sus puños y su pulsera con tachas le pregunte qué pensaba de los otros grupos, a lo que Juan, cambiando de compacto, manifestó que “eso a mi no me molesta, cada uno escucha su música y se visten como quieren, a mi no me molesta para nada, así como a mi gusta el heavy y vestirme de negro, hay otros que le gusta vestirse distinto”. De aquí me llamaron la atención dos palabras que aportan a nuestro análisis: “otros” y “distinto”.
Juan también nos manifestó que la mayoría de las veces este estilo de música “la gente lo relaciona con lo diabólico, por el color negro y por cómo se canta, pero es depende de la banda, a mi me gusta mucho el heavy nacional, bandas como Hermética, Almafuerte, Horcas y muchas de otros países, porque son distintos estilos”.


Me pareció el momento indicado para preguntarle cómo se caracteriza un “metalero”, con una sonrisa respondió “un heavy típico se viste de negro, con pantalones ajustados de cuero, campera de cuero, remeras de alguna banda favorita, borceguíes o botas negras, pelo largo, cadenas, anillos y pulseras negras y plateadas con calaveras, cruces o el logo de alguna banda”.


Terminando la charla Juan me enseño varios discos del denominado heavy argento por las bandas nacionales, también distintas bandas del mundo. Escuchamos un rato de cada una, me sorprendí por el estilo de algunas bandas, realmente es muy pesado como su nombre refiere.


El heavy metal se inició en la argentina a mediados de la década del ’70, con de las bandas propulsoras como lo fue V8, que luego de varios años se separo y los músicos formaron nuevas bandas como Hermética y Almafuerte, de ahí en más creció el número de seguidores del heavy y por lo tanto nuevas bandas.



“Dejar de estar solos en el mundo”

Por Agustina Aragón: Socióloga y docente de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la U.N.L.P


Antiguamente se vinculaba el concepto de “tribu” con las originarias comunidades en las cuales la diferenciación entre sus miembros era mínima. La noción hacía referencia a un grupo homogéneo donde la identificación del yo con el resto era tan fuerte que se podría decir que no permitía la individualidad. La conciencia individual coincidía con la colectiva, es decir, en este tipo de socialización no existía lo que conocemos ahora como vida privada y vida pública. La cultura compartida penetraba hasta los ámbitos más íntimos.
Actualmente hemos notado el resurgimiento y el uso del término en un sentido distinto pero no totalmente extraño. Comenzamos a vincular “tribu” con el ámbito urbano, juvenil y moderno. Considero, desde el punto de vista sociológico, que corresponde con el proceso de socialización que todos los humanos enfrentamos como parte del crecimiento individual. Es una forma de los jóvenes en adolescencia de encontrar grupos de referencia, es decir, compartir ritos, palabras, comportamientos, actos y a la vez manifestar sus sensaciones de insatisfacción con el mundo adulto y rebelarse contra lo convencional. Elaboran su propia contracultura y encuentran una ruptura al aislamiento simultáneamente.
El participar en alguna tribu genera en el adolescente la sensación de contención, identidad y solidaridad: “dejar de estar solos en el mundo”. Por otro lado la homogeneidad en sus vestimentas, lugares, pensamientos, lenguajes y actitudes es parte del fortalecimiento de los lazos de pertenencia frente al debilitamiento del tejido social.
Como los antiguos clanes tratan de asemejarse lo más posible los unos a los otros y esperan que su vida privada y su vida pública dejen de ser distantes, pero ahora, a través de la exposición que les permite la red de Internet. Buscan elaborar una conciencia en común que les permita superar el retraimiento que genera la vida urbana moderna.



Los Otros cercanos

Por Gabriel Orlando Morales, Licenciado y docente de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la U.N.L.P
Director Ejecutivo de
www.otrosenred.com.ar

En las plazas, foros de Internet, recitales, se hacen públicos los Otros cercanos: los jóvenes que adscriben a grupos minúsculos que fragmentan el universo de los adolescentes y la juventud (floggers, góticos, etc.). También puede registrárselos representados -casi siempre como “problema social”- en los medios de comunicación.
No son foráneos, pero es común que el entorno mayor los perciba distantes: con lenguaje, prácticas, valores y estilo exótico. La extrañeza los convierte casi automáticamente en “peligrosos”. Las diferencias se constituyen por y derivan en desigualdades. Poco se conoce en el imaginario social acerca de las percepciones y representaciones de estos jóvenes “tribalizados”. En los discursos se los asocia al alcoholismo, drogadicción, vandalismo, violencia escolar, etc.; su voz sólo es palpable en formas de comunicación alternativa –fotolog, graffitis, estética-. El prejuicio media las relaciones. Al interior de las sociedades urbanas actuales se erigen fronteras simbólicas que demarcan diferencias y, en base a ellas, pertenencias. Nosotros y los Otros se multiplican a la par que la sociedad se fragmenta. Las agrupaciones juveniles potencian sentimientos de pertenencia a una unidad -en parte por ser un ámbito donde se comparten experiencias y rituales-, fomentan valores particulares y defienden intereses comunes. Retomando a Maffesoli, estos microgrupos comparten rasgos básicos: constituyen comunidades emocionales –fundadas en la comunión de emociones intensas-; despliegan una energía subterránea de resistencia y prácticas alternativas; involucran una sociabilidad dispersa –que rechaza la cuestión pública por el culto a lo subterráneo-; y privilegian la fisicidad de la experiencia -los espacios y momentos compartidos-.