sábado, 5 de julio de 2008

Una historia para contar de la que mucho "No se dice"


Por Clarisa Garro

A veces cuesta creer que la vida depare en el encierro constante. El muro que separa a los hombres de la libertad es fácil de infligir; a veces, un error puede llevar a conocer otra vida y la misma puede deparar en otro destino.

Cuatro paredes, rejas, y si dios quiere una ventana. Estar privado de la libertad limita los ojos a sólo un punto de vista, el del encierro. Sólo queda en la mente de cada uno buscar un motivo por el cual seguir. Un motivo que disuelva los días en horas y las horas en minutos, de manera tal que el tiempo deje de ser eterno.

Buscar un escape es la única salida, el despeje para que la mente no se vuelva siniestra y no juegue en contra.

Esta vez, desde Huilliches quisimos indagar en esa salida que en la actualidad hace que tres hombres privados de su libertad y uno que ya cumplió su condena, puedan escapar de una realidad ya vivida y a la vez presente.

Leonardo Calvo, Pablo Antilaf, Cristian Valenzuela y Alfredo Navarrete, integran

“No Se Dice” una banda de música conformada hace poco más de dos años por cuatro internos del penal como resultado de una ley ideada por Miguel Bermejo, que proporcionó la posibilidad de insertar gente civil correspondiente al Área de Educación no Formal, con el objetivo de realizar jornadas recreativas en las cuales enseñarles a los internos clases de guitarra, ajedrez y teatro.

Asimismo tuvimos la oportunidad de mantener una extensa charla con uno de sus protagonistas, Alfredo Navarrete, actual cantante de No se Dice quién nos brindó la posibilidad de indagar en ese mundo, como fiel testimonio de sus vivencias dentro del penal. Vivencias que generaron el surgimiento de lo que hoy para él y los “muchachos” fue y sigue siendo su contacto con el afuera, y el modo principal de integración entre quienes estuvieron y están privados de su libertad.

Cuando comenzaron los talleres, quién estaba encargado del área de guitarra era Gustavo Ferraiuolo que con un total de treinta alumnos formó grupos teniendo en cuenta la noción que tenía cada uno sobre el instrumento. Entre los grupos más avanzados se encontraban nuestros cuatro protagonistas.

Según Alfredo, o “Fredy”, hubo una extraña razón que llevó a Gustavo “el profe” a pedirles que se juntaran, hecho al cual invadido por una mezcla de sentimientos agregó: “Éramos de distintos pabellones y la situación interna es otro mundo. El hecho de formar un grupo, se transformó en una situación traumática, problemática, por el carácter, no malo de cada uno, sino cerrado. Al final todo resultó bien, de hecho, tan bien que el día de hoy somos muy amigos”

La primera vez que tocaron eran tres Leonardo, Pablo y Alfredo. Su show era de temas populares (covers) que respondían a su gusto. De aquella primera presentación surgió la idea de Gustavo, el profe de que salieran del penal a tocar en el Centro Cultural en el año 2006. Fredy, con la voz plagada de emociones mientras contaba como se sintió en aquel momento: “Para mí fue como representar a la unidad. Me acuerdo que cuando salimos íbamos como con treinta custodios de civil, llegamos a la esquina del Centro Cultural había dos patrulleros, motos y hasta helicóptero. Los pibes se habían enojado mal, y yo les dije ¡tenemos más custodia que los Rolling Stones, vamos para adelante!, y fue una linda experiencia, tuvimos mucha repercusión en la prensa y más todavía entre los internos cuando volvimos a entrar.”

En ese momento a fredy sólo le restaban diez dias de condena, era un momento de mucha tensión, no sabía que sería de su vida cuan do quedara en libertad, y pensaba: “Era muy difícil para mí, estaba muy nervioso, sabía que me estaba por ir, y por esas cosas de la vida le dije a los pibes que no los iba a dejar, me costó muchísimo irme, es más todavía me sigue costando”.

En julio de este año se cumple un año de la libertad de Navarrete, un volver a empezar que gracias al apoyo de su entrono pudo lograr. Se toma el tiempo entre changa y changa para volver a ensayar al penal. Su relación con Pablo, Cristian y Leonardo no cambió, para él son su familia y no hace falta ni que se los diga: “Nos conocemos tanto, que hasta cuando están mal no me lo dicen, sólo me doy cuenta, es más que una amistad. Hemos compartido muchas horas juntos adentro.”

Con ésta última frase fredy tiró el puntapié inicial para una pregunta muy común pero muy difícil de responder, y no era ni más ni menos que si le costaba el hacho de volver a entrar. El conmovido y a la vez muy seguro supo responder “no me cuesta, siempre entro y miro la ventanita donde solía ver mi cielo de veinte por treinta, ahí adentro está la gente que quiero. Es un cuadradito donde yo pasaba mis noches escuchando cuarteto.”

Cuando se está privado de la libertad, los sentimientos, todo en general se potencia, es un mundo distinto, son códigos y forma de actuar distintas, que por tabú o sólo por curiosidad uno quiere saber. El entre sonrisas expresó como había sido el encuentro por primera vez con sus amigos “fue chocante, adentro es toda una cuestión psicológica que pasa desde medirse que tan “guapo” sos con la mirada, hasta ver de que pabellón venís, yo venía de uno de los de abajo y los otros no, los códigos en diferencia son otros. No toda la gente que parece ser buena lo es, estos pibes si, pero tenes que ser vivo, no te podés dejar engañar, todo pasa por el respeto. Algunos se me hacían los malos y cuando se enteraban que venía de abajo, no sabían como pedirme disculpas.”

El mate ya estaba lavado y la charla había llegado casi a su fin, una última pregunta sacó a la luz la necesidad que se tenía como interno de escapar un poco de esa realidad, más aún teniendo la posibilidad de hacer algo distinto, de ocupar el tiempo en la educación y el valor que se le da a la misma estando allí. “Cuando se estaban dando los talleres yo trabajaba en la biblioteca, y cada pabellón entraba a una hora determinada para evitar problemas. Cuando nosotros nos vimos por primera vez, estábamos todos los pabellones juntos, y una de las premisas que acordamos fue mantener eso, la educación, la guitarra, el ajedrez, y no joder adentro, por que los que perdíamos éramos nosotros.”

Cada frase que salía de la boca de fredy destilaba preocupación porque la enseñanza fuera la prioridad durante su instancia en el penal. El y todos sabían dada la oportunidad no podía perderse, quién quebrara aquella regla pagaba las consecuencias “el primero que hiciese algo malo en cada clase, se la iba a tener que ver con nosotros en un patio, es sabido que ahí las cosas terminan mal. Entonces mucho respeto, si pasaba algo, se cuidaba a la gente civil, era la premisa. Los civiles que estuvieron adentro nunca tuvieron miedo de estar ahí. Siempre que hubo un problema lo primero que se hacía era cuidarlos a ellos. Era lo que habíamos acordado entre “los de abajo”, el que quería ir iba, el que no que no molestara, códigos”.

La conversión había llegado aun punto clave, fuerte. Decidimos cambiar el punto de vista con una pregunta no menor, la que hacía referencia al por que de nombrar al grupo no se dice “un día llegué y me dijeron, ya tenemos el nombre de la revista, alo que respondí, bueno como se llama, “No se Dice”, ¿no me habían dicho que le pusieron nombre? ¿Cómo se llama?, No se dice, me estaba cargando. Pero hablando enserio, uno de los motivos por los cuales creo yo que le pusieron el nombre es por que más que escuchar la música, la sienten, la llevan en el alma.”

El silencio había inundado el estudio donde le hicimos la entrevista, una larga pausa y dos cabezas gachas llevaron a la pregunta de cual era el motivo por el que fredy seguía tocando “Tengo la esperanza de que se abra de vuelta el área de educación, que sea como antes, que haya otra vez profesor de guitarra, de nuevo un profe de teatro o de ajedrez. Por que nosotros somos el disparador, no nos gustaría que quede ahí. La idea entre nosotros es que esa área se vuelva a abrir. Hay muchos chicos que tocan y están esperando la oportunidad, no para salir, sino par formarse. Es un despeje, un encontrarse de amigos. Apuntamos a eso a que halla más espacio para sacarlos del encierro, este es el puntapié inicial para que se haga algo, a mí me sirvió mucho. La integración social ahí adentro hace mucha falta, la integración hace a que no haya problemas en el futuro y eso es muy importante.”

La entrevista había terminado, nos agradecimos mutuamente. Nosotros por la sinceridad y su gratitud al momento de cotarnos sus historias, y él por haber sido escuchado. Fredy sigue acomodando “corchitos” (cigarrillos) y la buena yerba para compartir unos mates con los pibes en cada día de ensayo.

Lucas, Pablo, Cristian y él Siguen dando el ejemplo.