jueves, 24 de abril de 2008

Un camino por la vida en busca de nietos y justicia

Marta Ocampo, en la entrevista.

Por Alejandro Azaroff

Marta Ocampo de Vásquez y Aurora Morea, integrantes de la línea fundadora de Madres de Plaza de Mayo, visitaron la ciudad de Viedma el miércoles 26 y jueves 27 de marzo con el propósito de brindar una charla para estudiantes secundarios. Huilliches aprovecho la ocasión para entrevistarlas y conocer un poco la historia personal de dos de las Madres de Plaza de Mayo.

Marta Ocampo fue presidenta de la institución y se enteró que era abuela después de un año del secuestro de su hija. “Fue una historia fuerte, que me costó mucho”, explicaba mientras Aurora, su compañera de viaje, dirigía su mirada perdida hacía un sector del lugar en donde nos encontrábamos, quizá pensando donde estará su nieto, el hijo de su hija, que nunca conoció.
Huilliches - ¿Cómo fue emprender la búsqueda de su nieto?
Marta Ocampo – “La búsqueda de mi nieto me costó muchísimo y aún hoy en día me cuesta, porque tuve dos probabilidades de haberlo encontrado y fallaron. Entonces esa ilusión que me hice y la expectativa, después de mucho tiempo me llevaron a preguntarme qué hago acá sola, no estoy haciendo nada, por eso prefiero tomar el toro por las astas. Averigüé donde trabajaba quien podía ser mi nieto, fui a verlo y me recibió muy fríamente, me hizo pasar a una oficina de tribunales, porque trabaja ahí, y comencé a hablarle, no hubo forma de convencerlo, le dije que nadie lo iba a obligar a hacer nada en contra de su voluntad, sólo quería saber si era mi nieto o no, porque no me quería morir sin darle la satisfacción a mi hija y a mi yerno de haber encontrado a su hijo. Yo estoy segura que es hijo de desaparecidos, pero él me dijo que nunca le interesó conocer sus orígenes y me aclaró que está muy bien con la familia que lo crió, porque le dio cariño, estudio y no tiene problemas. “No me interesa saber mis orígenes biológicos”, fue lo que me dijo y para mi fue muy duro”.
Martha agregó que el chico fue abandonado en la Casa Cuna a los pocos días de haber nacido y estaba enfermo, fue llevado por dos policías que dijeron “ya volvemos a traer los documentos y no volvieron nunca más”. Eso fue un 28 de diciembre del 76, fecha del cumpleaños de su hija. El chico fue estabilizado y entregado en adopción a una familia por orden de un juez.
En su último contacto con el posible nieto Marta le pidió que se hiciera los análisis. “Te dejo mi dirección y mi teléfono para que me puedas contactar, lo único que te pido es que te hagas los análisis”, comentó la abuela esperanzada en escuchar una respuesta positiva, pero solo escuchó que decía: “no hace falta, se va a enterar por su abogada”. Desde ese momento hace 6 años que espera los resultados.
H - ¿Cómo fue la etapa del surgimiento de abuelas cuando se enteraban que desaparecían sus hijos?
M-O – “Mi hija y la de Aurora desaparecieron en el 76, en mi caso desapareció junto a su marido, Cesar Lugones el 14 de mayo. La hija de Aurora desapareció dos meses después, el 27 de julio.
En ese momento no sabíamos nada, éramos completamente ignorantes y la mayoría de las madres no entendíamos nada, nos costó un tiempo darnos cuenta de las cosas, fue un proceso de años”.
Marta recordó que tuvo en ese momento el apoyo de Emilio Mignone Ceryela, un amigo en común gracias a sus hijas, porque fueron compañeras de la secundaria. Marta vivía en México en el momento que secuestraron a su hija y Emilio Mignone era Ministro Consejero en la embajada mexicana. “El agregado militar en México dándonos apoyo y consuelo, el día que nos enteramos que se llevaron a los chicos, y después supimos que él acusaba a otro de mis hijos que se encontraba allá”.
H - ¿Cómo evalúan a la democracia actual con la desaparición de Julio López?
M-O -“La democracia de hoy es muy distinta a las anteriores, hay que colaborar más, sin poner tantas piedras en el camino y tantas acusaciones”, enfatizó la abuela y comentó que nunca pensaban que iban a obtener la anulación de indultos y de las leyes de obediencia de vida y punto final. “Hemos avanzado en muchas cosas, la justicia está cambiando, hay 250 represores presos y ahora hay que ir por los civiles”, remarcó.
Aurora vuelve a meterse en la conversación y comenta que lo que más la marcó fue cuando Néstor Kirchner bajó el cuadro de Videla. “Quién se atrevió a hacer una cosa así, yo pensé a esté lo matan ahora; y cuando desocupó la ESMA”, agregó Marta. “Quién lo hizo antes, y los juicios a los represores se están realizando gracias a él”, puntualizaron ambas abuelas.
“Kirchner nos dijo más de una vez, que no puede intervenir ante la justicia, porque es otro poder, pero que los organismos como nosotros lo podíamos ayudar”, comentó Marta y dijo que ve al gobierno bien intencionado, pero que no los dejan hacer. “Qué hizo Menen, cómo se fue Alfonsín y qué candidatos había cuando ganó las elecciones Kirchner, no hay candidatos, no hay oposición”, remarcó Marta.