miércoles, 2 de abril de 2008

El calvario de un detenido Por Marcos Saldaña

Felix Luna, secuestrado en la última dictadura militar.


Aún quedan muchas historias sin conocer de personas que fueron secuestradas y torturadas durante la última dictadura militar. No todos se animan a contar, tal vez por temor a revivir en su mente el martirio sufrido.

Secuestrado y torturado por los militares durante el proceso iniciado en 1976 Juan Felix Luna, que hoy tiene 70 años de edad, nos contó parte de su historia y aún sostiene que “la verdad es el arma para combatir estas injusticias”. A 32 años de una experiencia personal macabra Luna recuerda los hechos y las fechas como si hubieran ocurrido ayer: "El 29 de junio de 1976 fui a la ciudad de Bahía Blanca porque me había llegado una citación desde acá para que me presente ante la justicia allá en Bahía. Cuando llegué a la estación Sur encontré un efectivo de la Marina que estaba parado por ahí cerca; no lo miré a la cara, porque tenía el presentimiento de que me estaban siguiendo, todo era muy raro. Salí de la estación y me fui a tomar un café con dos personas, dos empresarios de Patagones que me encontré ahí en el bar. Yo había sido sindicalista mucho tiempo, de lineamiento político peronista. Charlamos acerca de Patagones y después de un rato me dijeron: “Bueno Luna, te dejamos; no te podemos llevar para Patagones porque vamos cargados”. Yo pensaba volverme con ellos, y.. se fueron, me dejaron solo".
El relato de la experiencia personal de Luna sigue, exacto y despiadado: "Al rato llega a la estación una camioneta y me secuestran, “A este lo estamos buscando, a vos”, me dijeron. Eran como tres o cuatro. Los tipos ya sabían que yo estaba en ese bar, tomando un café en tal mesa. Me pareció muy raro. Cuando me agarraron uno dijo “a este lo vamos a llevar allá arriba y lo vamos a amansar”. Y… de ahí me llevaron sin saber a donde iba".


El infierno de la tortura


"La primera noche me aplicaron dos cables pelados conectados a un aparato que tenían con una potencia de 220 watts; me lo aplicaron en la nuca y luego en varias partes del cuerpo.
Me tenían atado de pies y manos en un catre. En ese momento me alcanzo a persignar, hago la señal de la cruz y dije "Si Dios no pasa por acá, ¿por donde pasa?". Entonces uno de ellos dice: “Este es religioso”, y otro le contesta “nosotros no tenemos Dios, porque nosotros somos Dios”. Me torturaron casi toda la noche y después me tiraron arriba de una camioneta, una Fiat multicarga. Al lado mío había una mujer que murió a los pocos minutos. Entonces viene un tipo con el fusil y me pega en el pecho con lo cual, por el dolor, yo suspiré. Entonces el que me pegó dijo “este esta vivo” y otro le contestó “bueno vamos a llevarlo para que descanse, mañana lo traemos otra vez; vas a ver como va a cantar”.
Juan Luna estuvo detenido sin causa más de 75 días en Bahía Blanca, donde continuó siendo torturado cada 3 o 4 días. De Bahía Blanca fue trasladado a la ciudad de La Plata y en total pasó dos años de su vida detenido y secuestrado.
“Me soltaron en el ´78; cuando me llevaron pesaba 110 kilos y cuando salí sólo pesaba 67. Desde ahí no milite más en nada, pero si milito para todos los que son condenados sin causa, milito por el respeto y cumplimiento de los Derechos Humanos. Esto no puede ser, es tan injusta la causa, 30 mil desaparecidos, y ellos se creían los Dioses, los justicieros, los defensores de la Patria", contó Luna con una gran angustia que se reflejaba a través de su mirada.




La historia sin fin

Tres décadas de injusticia

No se puede encausar la vida, la libertad, ni la verdad sólo por pensar distinto. El paso del tiempo lo dice todo, la verborrea instantánea lo oculta. Las causas de la violencia son las falencias de la democracia.

A 32 años del golpe militar más sangriento y cruel de toda la historia de nuestro país y tras el paso de muchos gobiernos, aún quedan puntos por resolver, explicar y responder. Principalmente, en lo que tiene que ver con el proceso democrático que se inicio en la argentina luego del golpe militar.
Hablar de la democracia es hablar de la tolerancia que cada individuo presenta ante sus pares, pero es la sociedad argentina la que es intolerante, tal vez por todos los procesos violentos que se han vivido en el país desde que se constituyó como tal. Siempre hubo derrocamiento de gobiernos o fraudes electorales, donde la democracia quedaba de lado, acciones incentivadas, en su mayoría, por civiles y llevada a cabo por distintas fuerzas.
Este proceso democrático que cautelosamente comenzó en el ´83, pero que estaba lleno de huecos, despertó la visión de cambio en muchos argentinos.
La asunción de Raúl Alfonsín a la presidencia de la Nación se vio plagada de limitaciones, condiciones y un gran vacío, el cual se fue llenando de verdades muy crudas. Por eso, para darle un pequeño respiro al país, Alfonsín impulsó un proceso de regeneración moral a todos los niveles de la vida pública argentina que estaban agobiados por el terror.
Se empezó a conocer el número de desaparecidos; víctimas del autoritarismo y la represión, cifra que fue aumentando con el paso de los días. Pero no todo se sabía, muchas cosas quedaban sin explicaciones.
El país continuaba en una gran crisis. En 1989 asume como presidente Carlos Menem, quien no aportó mucho para esclarecer los hechos cometidos en la dictadura ni enjuiciar a los jerarcas, sino que indultó a gran parte de ellos.
La historia no se termina de cerrar, el paso de Eduardo Duhalde por el sillón de Rivadavia no significó mucho en la lucha que las Madres y las Abuelas de palaza de Mayo llevaban adelante.
Todo parecía seguir en la nada, la nefasta mancha de la dictadura quedaba plagada en la historia como si nada hubiera ocurrido.
En el año 2003 con la asunción de Néstor Kirchner, las Madres y las Abuelas se vieron apoyadas en su lucha. Así es que el 25 de julio del mismo año se permite la extradición de represores, y a fin de año se ordena la captura de Videla y Massera. También en el mismo año dos nietos recuperaron su identidad.
Si bien el gobierno Kirchnerista ha llevado como estandarte la lucha por los Derechos Humanos, se han enlazado nuevos episodios en la realidad argentina. Hechos que han provocado nuevamente la angustia y el misterio.
La desaparición de Jorge Julio López, el testigo clave en el juicio contra el represor Etchecolatz, es una incógnita que el gobierno no puede descifrar o no quiere demostrar.
El asesinato del prefecto Héctor Febres, también previo a su juicio oral, se suma a muchos otros casos que no salen a la luz.
Hechos que relejan el mal funcionamiento de la fuerzas, el autoritarismo, la mano negra de los que se creen poderosos y de los que son sus cómplices.
Treinta y dos años del genocidio más abrumador del siglo XX, del infierno militar que juzgó sin causa a 30 mil argentinos.


El contexto político en Patagones

El 24 de Marzo de 1976 toma el control del municipio de la ciudad, Fortunato Perez Izaguirre, quien era un interventor militar. Sólo estuvo pocos meses a cargo, renunció el 5 de mayo del mismo año. De esta manera es designado el Intendente de Facto Edgardo Goldaracena, quien asume el 6 de mayo.
La presencia del General Videla en Patagones, sólo quedó en el recuerdo. El 22 de abril de 1979 el presidente de Facto, arribó a la ciudad en el día su aniversario. Ese día se inauguró el barrio Bicentenario.
Todos los alumnos de las diferentes escuelas, tuvieron que desfilar sobre calle costanera (Malecón) como forma de recibimiento y respeto hacia el militar.
A nivel municipal, los golpes militares se conformaban con la figura de “comisionados municipales”.
En muchas ocasiones los habitantes y el propio cuerpo municipal los llamaban “intendentes”, como si hubieran sido electos por decisión del pueblo. Pera en realidad, le correspondía la denominación de “Comisionados municipales de facto” e “intendentes de facto”.
El intendente de Facto Edgardo Goldaracena, estuvo al frente del municipio maragato hasta el 21 de septiembre del ´82.
Tras la finalización del mandato de Goldaracena asume, también como intendente de Facto, Juan Larrañaga quien permanece en su cargo hasta el 10 de diciembre de 1983.
Ese mismo año Raúl Alfonsín asumía la presidencia de la Nación, en tanto que en Patagones tomaba el cargo de intendente, Néstor Virgilio Ezcurra quien permanece hasta 1987.

Mirando por la cerradura (opinión)

Un país que esta atravesado por golpes de estado, fraudes electorales, corrupciones, e intereses individualistas, parece no salir nunca adelante, por lo menos en esta cuestión.
Algo que no es menor en la Argentina, es la construcción de una democracia limpia y transparente, pero no hay duda alguna que esto depende en gran parte de toda la sociedad, incluyendo a los gobiernos de turno.
Esta democracia es posible sólo a través de la educación en todos los niveles, proyectando nuevas visiones.
No olvidar y conocer la historia argentina es el puntapié inicial para un correcto proceso de construcción de democracia. La verdad, la transparencia, la lucha en favor de nuestros derechos y por consiguiente el respeto como personas diferentes son factores muy significativos para seguir creciendo como sociedad y bajo un clima de democracia.
Pero para desplegar todas nuestras visiones respecto al proceso de democracia, no podemos mirar por el agujero de una cerradura, sino que hay que conocer hechos que han sucedido en la historia de nuestro país, analizarlos y relacionarlos con el presente.
Un país que desde el ´76 conoció el terror indescriptible, aunque en realidad esto ya venia palpitándose desde el gobierno de Isabel Martínez de Perón, quien entregó el país a sus cómplices.
No sólo hay que recordar lo ocurrido durante los años del proceso, sino que también hay que recordar el fraude, en distintos aspectos, que se vivió en el gobierno peronista de Isabel Martínez.