sábado, 13 de diciembre de 2008

Cárceles - Segunda Parte


Por Alejandro Azaroff












Padecer el castigo del encierro

Cuando fui al Servicio Penitenciario Provincial, con un grupo de periodistas aprovechando la invitación del Defensor Adjunto del Pueblo de la provincia de Río Negro, pensaba que
iba a hacer una cobertura periodística más, era realizar una entrevista, contar lo que se ve y generar conciencia al lector sobre las malas condiciones de los presos. Al ingresar a la primera oficina y tener que brindarle mis datos al guardia, para poder entrar, me di cuenta que no era un lugar más, de los tantos que había recorrido. Estaba en una cárcel y no era poca cosa considerando que había ingresado como periodista y no como condenado.

En la primera parte de esta nota, le realicé una entrevista a Mónica Pamer y Maricel Barrientos, la titulé “Educación en las cárceles, Testigos del encierro” y salió en la edición número cuatro, en marzo de este año. Conté la historia de dos docentes que se brindaron a dar clases a los internos en el Penal de la provincia. En esta segunda parte, reflejó la situación de algunos internos, cómo viven, qué esperan y qué sienten cumpliendo una condena en la que muchas veces, en vez de ayudar a progresar a la persona lo sumerge más en ese mundo oscuro, al que todos denominamos cárceles.

El Servicio Penitenciario Provincial de Viedma, aloja a más de cien internos que deben cumplir su condena. Ciento once almas que penan por haber cometido hechos ilícitos ante la sociedad y deben cumplir con un mandato que indica que durante el tiempo que dure el castigo deben reflexionar e intentar cambiar para volver a ser parte de un sistema en el cual no se vieron integrados y recurrieron a robar, en el mejor de los casos.

Entré a la sala de visitas, un espacio amplio, con bancos acomodados en fila y uno pegado a otro, para que los guardias que vigilan desde un rincón puedan ver todos los movimientos de los presos con sus familiares. En un costado, se puede ver un mobiliario con veintiocho cajones, en columnas de cuatro, por filas de siete, cada uno con su respectivo candado.

En otro sector, sobre una pizarra unos carteles que indican los días que se recibe mercadería, lunes, martes, jueves y viernes, de ocho a diecisiete y un par de datos más con la estampa de una virgen. A un costado del salón, se observan cinco pequeños habitáculos, donde cada interno debe ser revisado antes de la visita y después de la misma.

Luego, fui hacia la huerta, que fue hecha a modo de taller y sirve para que los internos se despejen y puedan hacer alguna labor ocupando parte de su tiempo en algo productivo. Ahí estaba Vega, un interno que cumple diez años de condena por robo calificado, oriundo de General Roca, tiene a todos sus familiares en esa ciudad. Se acercó a manifestar un reclamo, el pago del peculio, o sea cobrar por trabajar.

“Cada quince días nos dan un paquete de tabaco o una tarjeta telefónica, según lo que vos elijas, porque hay que elegir una de las dos cosas”, dijo, mientras se reflejaba en su rostro el paso del tiempo y del encierro.

"El buzón"

Seguí mi recorrido, con el primer planteo a cuestas, fui al sector de “meditación”, tal cual dijeron los guardias, el denominado buzón donde se aloja a los internos con malos comportamientos. Es una celda de tres metros de largo, por dos de ancho, con una letrina y una cama angosta, es el lugar más chico de la penitenciaría donde encierran hasta quince días según la falta cometida a los sentenciados. Una de esas celdas me llamó la atención, ya que tenía dibujos de mujeres desnudas sobre una pared, los retratos eran muy buenos y evidenciaban el deseo sobre el sexo femenino, el cual se incrementa con el paso del tiempo y la nostalgia de un pasado mejor que el presente.

Salí apenado de las celdas de castigo y me dirigí a los pabellones donde están alojados todos los condenados, son tres pisos donde viven los residentes según el grado de evolución en cuanto a la estadía en el Servicio Penitenciario. En el tercer piso, se encuentran los internos de más confianza, los que realizan trabajos en los talleres y frecuentan los patios bajo la mirada de los guardias.

Caminé por el pasillo central sobre un piso de metal, a mis costados se podían ver rejas y más rejas. Las celdas, se dividían de a tres, cada tres habitaciones, una compuerta se cerraba obstaculizando el paso.

Circulé por los pasillos laterales, los cuales se encontraban inundados de ropa colgada y zapatillas tiradas a los costados. Cada celda se encuentra enumerada y al ingresar se pueden ver camas cuchetas a ambos lados de la misma y de tres a cuatro internos viviendo en ella. Entré a uno de esos calabozos, se encontraba ambientado con pósters de mujeres desnudas, de equipos de futbol, frases elocuentes como “Dios está en esta celda, aquí habita un ángel” y fotos de la Virgen María.

Pude observar varios trabajos realizados en el lugar, las diferentes artesanías, predominaban en la mayoría de las habitaciones.

Entré a otra celda, en este caso me encontré con Sergio, que tiene un problema más bien burocrático, espera una salida transitoria para fin de mes y no sabe si se la darán, porque una asistente social tiene que visitar su casa en Bariloche y ver si se cumplen las condiciones para darle ese privilegio, tendrá que esperar la oportunidad, pero es una realidad un poco más afortunada que la de sus compañeros.

A cada paso que daba, una historia nueva surgía, un hecho lamentable los había puesto en ese lugar y no tienen más remedio que esperar que el tiempo pase para poder resarcirse ante la vida y la sociedad.

En la celda 35, había una persona con un caso muy particular. Sandoval, se encuentra cumpliendo condena acusado de participar en el triple crimen de Cipolleti. El detenido dice ser un chivo expiatorio de la causa, estaba parado en la puerta de su celda, con varios papeles en su mano, contando que el día del triple crimen se encontraba finalizando una condena y quince días después de haber recuperado su libertad le abrieron una nueva causa para encubrir el triple homicidio. “La persona que ingresó al laboratorio y mató a los dos bioquímicos y a la psicóloga, según dicen, tenía de dieciséis a veintisiete años. Cuando a mi me metieron como chivo expiatorio tenía cuarenta y cinco”, comentó mientras daba vuelta uno y otro papel intentando explicar el error. Salí de esa celda con más dudas que certezas, ¿Sandoval decía la verdad o realizaba una acción desesperada tratando de llamar la atención? En fin, es otra de las historias del Servicio Penitenciario de Viedma.

Entrar por primera vez a una cárcel genera un poco de resquemor para con la vida. Esas personas que se encuentran en ese lugar, están por una mala acción y es como deben pagar, según las leyes y la sociedad. La cárcel tiene la capacidad de transformar a la persona y convertirla en un ser arrepentido, desesperado, sensible, desconfiado y disconforme con su situación. Ellos dicen ser inocentes, pero se refleja en el deseo de ser libres, debido a los padecimientos que los años les fueron otorgando y las experiencias que tuvieron que vivir dentro de ese entorno.

Seguí mí recorrido por los ruidosos pasillos, una reja se abría, otra se cerraba y los gritos de fondo que expresaban el folklore de la cárcel. Todos querían contar su situación, demostrando el padecimiento y certificando que están saldando su deuda, pero son protagonistas de un escenario que muy pocos visualizan.

No todas fueron negativas en la historia de los internos, Carlos, de la localidad de Cinco Saltos se mostró muy contento por la visita a la institución carcelaria. “Es grato este momento para nosotros, porque el hecho de estar privados de la libertad y que vengan a interiorizarse sobre nuestra situación es muy gratificante”, reiteró una y otra vez, quien no dudó en hablar frente a los micrófonos y anunciar que le resta muy poco tiempo para poder salir de ese lugar. “Estoy con la expectativa de poder salir, reinsertarme en la sociedad y dejar de hacer todas esas cosas malas que me trajeron a este lugar”, contó muy seguro de sí mismo demostrando lo que quiere en un futuro no muy lejano.

Hablé con los guardias que me acompañaron durante el recorrido, uno de ellos manifestó que hay casos que son determinantes, como el de los violadores, porque no pueden hacerse cargo del delito que cometieron. “No se hacen cargo, por eso la mayoría son reincidentes, terminan su condena, quedan libres y vuelven a cometer una violación, por eso son las personas más difíciles de reinsertar en una sociedad, porque no asumen su culpabilidad”, interpretó un agente del tercer piso.

Mientras recorría el nivel más elevado, en el patio se encontraban los internos recién llegados al Servicio Penitenciario, se asomaron por un ventanal y me preguntaban quién era y qué hacía ahí, se mostraban un poco más alterados y eufóricos que el resto de los presos. Según los guardias, son los más peligrosos, porque están en un proceso de adaptación al lugar.

Terminé de recorrer y volví sobre mis pasos por la puerta principal, saludé a los dos agentes que se encontraban en la entrada de los pabellones, bajé por las torres hacia el primer piso, giré hacia atrás para darle una última mirada a ese lugar en el que nadie quiere estar, me paré sobre la rampa de acceso y comencé a descender.

Caminé tranquilo, pero a medida que se acercaba la salida, apuraba mis pasos. Saludé al último guardia, quien me abrió la puerta. Mientras agarraba sus llaves para encajarla en la cerradura y darle media vuelta, un interno gritó, “esos son los que nos pegan”, era el último de los reclamos escuchados que cargué sobre mis espaldas. Una vez afuera, respire y agradecí no tener que vivir esa traumática situación, la de limpiar las culpas y los errores cometidos en la sociedad a través del encierro.




Cuando ser viejo es una mala palabra

Por Lorena Suárez y María Eugenia Mauna

El rol de la tercera edad es cada vez menos importante para la sociedad capitalista e individualista, a nadie les importa que puedan ofrecer si eso no da un rédito económico o material. Ya no son personas productivas para la sociedad y sufren el abandono de sus propias familias.

“Yo soy un hombre bueno, lo que pasa es que me estoy viniendo viejo,
Para que tantos años de experiencia si justo ahora me doy cuenta que no tengo”

Pappo

Toda una vida, todo un camino recorrido, miles de historias con ganas de ser contadas y la esperanza de ser escuchadas.
Para muchos la vida tiene un principio y un final, principio en cuanto a los primeros años de vidas, las primeras palabras, los primeros pasos, pero lo que esta en duda es cuando comienza el final. Como si se tratara de una etapa decliné en donde es el tiempo en que las personas comienzan a estorbar, para luego, cuando llega el verdadero punto final, extrañemos y lloremos a los que ya no están.

Estamos hablando de la llamada “tercera edad”, la cual según libros, estudiosos y licenciados patentados; afirman que comienza a partir de los 65 años. Pero creemos que la tercera edad, marca mucho más que los años acumulados, más que el rejunte de etapas vividas, se trata de un rejunte de historias y vivencias que merecen ser explotadas al máximo.

Lamentablemente también se trata de una época en la vida de una persona en donde comienzan a experimentar con la sensación de estorbo, la cual no nace sola, dado que en las últimas décadas, las sociedades se han encargado de alimentar esa idea de etapa final, idea de estorbo.

La primera incógnita fue; por qué se da este abandono hacia las personas que no nos abandonaron cuando nacimos, aquellos que nos extendieron la mano para dar nuestros primeros pasos y fueron el sostén para que no caigamos al vacío. En definitiva, por qué abandonamos a quienes nos guiaron para ser quienes somos.

Antiguamente los ancianos tenían un rol social, el cual sabemos que en la “nueva era moderna” ya se ha perdido; eran quienes nos transmitían la cultura, eran formadores y no era ofensivo decirles “viejo” o “Don”.

Los ancianos eran escuchados, encabezaban la mesa, se los respetaba; en algunas sociedades antiguas, la vejez eran un don dado a los elegidos, a los sabios de la comunidad o a los patriarcas.
Pero a mediados del siglo XX, la sociedad progresivamente fue desplazando el lugar que tenía el anciano. Se les empezó a decir abuelos, y eso ocurrió porque se empezaron a quedar sin roles sociales. Luego con la globalización, el avance de las tecnologías y las nuevas formas de organización de las sociedades, estos, al no poder adaptarse, quedaron aislados, excluidos.


Cuando las familias están ausentes…

El CO.AM.A (Comisión Amigos de los Abuelos), es una de las pocas Instituciones que trabaja con los abuelos en nuestra comarca Viedma-Patagones. La institución funciona como un centro de día, que desde el 2000 asiste a los abuelos con almuerzo y merienda, pero además con actividades recreativas y contención. En un principio el lugar funcionaba en viviendas alquiladas, pero finalmente y con mucho sacrificio, en el 2004 pudieron inaugurar su propia sede.

Es una institución sin fines de lucro, constituida por una comisión que se encarga de conseguir los fondos para poder contener a abuelos y personas adultas con problemáticas, a quienes ofrecen un almuerzo, pero fundamentalmente un lugar donde pueden encontrarse y compartir con sus pares, ya que en la mayoría de los casos, son personas abandonadas por sus familias o carecen de ella.

Ponen todo su afecto en Mary, la encargada del lugar, quien con tan sólo un plan social y la fuerza que según ella “le da el de arriba”, desde hace más de ocho años, atiende a los abuelos como si cada uno de ellos fuera su padre o madre.

Los abuelos tienen en el salón, construido con el esfuerzo de la mencionada Comisión que lograron levantar con sacrificio en el barrio Villa Rita. Canchas de bocha y tejo y una huerta que ellos mismos cuidan y la clásica partidita de la escoba de quince, antes que la comida esté servida.
Muchas de las familias no se acuerdan de ellos, no escuchan sus historias y a una vida llena de sacrificios y trabajo duro, se le suma las carencias en la vejez, económicas y afectivas.

Cada uno de los integrantes de esta familia cumple un rol, que le permite ser importante y sentirse parte dentro de la institución; desde “Flores”, encargado de alisar las canchas y repartir las alpargatas para que ningún calzado pesado pise su obra de arte, hasta Alberto quien a pesar de rezongar por ser el único que se ocupa de la huerta, siente que cada fruto que de ahí nace es obra suya.


Una vida de agradecimiento y sacrificio

Mary, luego de trabajar toda la noche con otros abuelos, llega temprano al CO.AM.A para comenzar a cocinar para los 18 abuelos que diariamente van al comedor, por lo que sabe mucho de ellos y sus diferentes realidades y habla con nostalgia del abandono que hay hacia la tercera edad.

“No hay amor de familia, si no nos enseñan a querer a nuestros propios abuelos, a los de sangre, difícilmente podremos enseñar a querer a otros abuelos, todo nace desde la familia, sin amor al prójimo estamos perdidos, se está perdiendo el respeto”, reflexiona Mary mientras revuelve un guisito de lentejas.

Mary no es socióloga, ni psicóloga, pero le sobra la experiencia para hablar de los abuelos abandonados, los cuales no siempre tienen problemas económicos; en este sentido explicó que, “yo trabajo también en un geriátrico de noche y veo como las familias van solamente a pagar la cuota mensual, que no son capaces de ir a visitar a sus propios padres” y agregó “yo me pregunto, ¿ellos no piensan que van a llegar a esa edad?

Entonces, ¿qué le dan los abuelos a Mary? ¿Qué es lo que nos estamos perdiendo? ¿Por qué no les prestamos atención a aquellas personas que forman parte de nuestra historia? Ella tenía todas las respuestas a nuestras preguntas.

“Los abuelos me dan mucha satisfacción, yo voy a seguir hasta que no pueda más, la fuerza me la da el flaco (mirando para arriba, refiriéndose a Dios), yo no voy a ninguna Iglesia pero respeto y agradezco, siento que tengo que dar una mano y devolver todo lo que la vida me ha dado”, expresó Mary.

Surgen otras cuestiones, que seguramente daría para muchas notas más, cómo una mujer que desde hace ocho años cuenta sólo con un plan trabajar, ama tanto su trabajo, a los abuelos y además está agradecida. Será seguramente el nivel de prioridades que a menudo ponemos a nuestras vidas.

Toda una vida de historias

Según nos manifiesta Mary y nos permite saber nuestra propia experiencia, los abuelos son como los chicos, tienen sus mañas y rezongan pero tienen mucho cariño para dar y muchas historias que merecen ser escuchadas.

El abuelo Flores nos recibió con mate, no nos preguntó quienes éramos, pero de inmediato comenzó a contarnos su historia, con una gran necesidad de ser escuchado. Además fue un gran anfitrión, tras los mates nos llevó a recorrer las canchas que el mismo mantiene y nos invitó a jugar un partido de bocha, obviamente nos ganó.

Nos contó que tiene muchos problemas de salud, “cada vez que voy al hospital me enfrento a los médicos diciéndoles que el título nos es suficiente para darme una respuesta a mis problemas, nunca saben que tengo, siento que el único que me mantiene vivo es Dios y mis ganas de vivir”, nos contó.

Elisa, tímida, observa como otros tres comensales juegan a las cartas, y nos cuenta entre risas, cómo llegó al comedor. Explicó que llegó como acompañante de su hermano que estaba muy enfermo, tras el fallecimiento de éste, Elisa decidió continuar en el Centro, porque según dijo, se siente cómoda en ese lugar.

Alberto, se presentó solo, salimos al patio y desde un rincón nos dijo “hola, yo soy el encargado de la huerta”, inevitablemente nos acercarnos a charlar, fue entonces cuando entre rezongos nos contó que estuvo unos cuantos días fuera de Patagones y se encontró con sus plantas secas.
“Nadie regó la huerta, se lo pasan jugando a las bochas y la baraja”, rezongó “no se dan cuenta que esto es para todos”, lentamente se distendió y nos contó que hace poco que va al CO.AM.A, que tiene poca relación con los demás abuelos, porque todavía no se conocen mucho, dijo además que tiene algunos parientes en la localidad, pero vive solo.

Estas son unas pocas de las muchas historias que hay en la institución, que nos hicieron estremecer, sobre todo cuando a Mary se le quebraba la voz tratando de dar un por qué al abandono, a la pobreza, a la indiferencia de toda una sociedad que se preocupa cada vez más por el individualismo, pensando en el futuro, sin darse cuenta que esto también es parte del futuro, por esta etapa que vamos a vivir. Desde nuestro punto de vista, esperamos que en nuestro camino se crucen muchas Mary o cualquiera de las personas de la Comisión de Amigos del Abuelo, que se esfuerzan por ayudar sin esperar nada a cambio.

Mientras tanto, este fue para nosotros, el inicio de un camino que nos lleva a la reflexión y a la puesta en marcha de la recuperación de las raíces, no las que figuran en los libros de historia, de esos héroes nacionales, sino la de aquellos que desde el trabajo y el sacrificio también la escriben y que hoy no tiene a quien contarle.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Umbanda: Un universo de rituales, espíritus y videncia


Por Yanina Miranda


Existe en la actualidad una diversidad de religiones en nuestro País, expresiones culturales que proceden de la conjunción de diferentes prácticas que con el paso del tiempo se han determinado como tal. La videncia es una práctica que, auque crea mucho escepticismo en la sociedad, es muy consultada por esos mismos escépticos, la religión que se desprende de aquí, es la Umbanda.

Desde el primer momento la videncia fue el unto de partida para desarrollar esta investigación y se buscó a alguien que realice esta práctica, lo llamaremos “Juan”. Nos explicó que desde muy joven realiza la videncia y la religión que los instruyó es la Umbanda, una religión afro-brasilera.

A partir de aquí nos interesó indagar en esta religión, que en la sociedad argentina esta teniendo una gran repercusión. Varios templos se encuentran en la actualidad y rigen esta práctica.

Su presencia en el país data de la década del ´60 de la mano de la corriente inmigratoria brasilera y uruguaya. Pero no sería hasta entrada la democracia cuando comienza a desarrollarse en su máxima expresión. Su expansión en la Argentina está relacionada con el hecho de que las mismas proporcionan un marco institucional y una síntesis viable a creencias y prácticas religiosas previamente presentes en los sectores populares de nuestro país como las visitas a “curanderos” y “videntes“ buscando ayuda para la solución de problemas.“Yo ayudo y oriento a las personas”, declaró nuestro referente Umbanda y agregó “Por día atiendo entre 15 y 20 personas”.

Nos explicó que hay mucha gente que necesita de su servicio, que necesita saber su futuro o que siente que alguien ha hecho alguna brujería y lo solicitan para arreglar los problemas. Nos explicó que la gente tiene una necesidad de ver su futuro "las personas cada vez están más inseguras de emprender un proyecto, inseguras de diversas cosas, y les cuesta encontrar un camino".

"Yo atiendo desde la vecina hasta médicos, empresarios, abogados, no importa de que clase social pertenezcan, cualquiera puede necesitar de esta ayuda", dijo Juan.

Comienzo de la creencia


Según cuenta el mito popular su origen se dio en una sesión espiritista en Río de Janeiro en 1908, en la que un joven había sido invitado para tratar de solucionar algunos problemas extraños que venía manifestando. En la mesa, el muchacho llamado Zélio de Moraes incorpora en su cuerpo el espíritu de un caboclo, un indio que por ser considerado “atrasado“ fue invitado a retirarse. El Caboclo de las Siete Encrucijadas persistió y se presentó como el fundador de la Umbanda, un nuevo culto destinado al beneficio de sus hermanos y a la práctica de la caridad, con una fuerte base en el Evangelio de Jesús.

Las religiones africanistas están basadas en la existencia de una escala de entidades con distinto grado de evolución espiritual. Olodumare, que sería Dios. Crea el universo y lo deja en manos de entidades africanas, Orixás. Cada uno de éstos tiene dominio sobre un elemento de la naturaleza o de la actividad humana. Para algunos, serían mensajeros de Olodumare; para otros, sus partes constituyentes. Por debajo, se encuentran los guías espirituales de la Umbanda: espíritus de indios y esclavos africanos viejos. Más allá, están las representaciones de la Kimbanda, Exú y Pomba Giras, espíritus de marginados y rebeldes castigados y torturados por entregar sus creencias.

El umbandismo no practica un culto directo a los Orixá, sino que lo hacen a través de los guías espirituales. Los templos umbandistas abren sus puertas para las sesiones de caridad en las que los caciques (sacerdotes) reciben en sus cuerpos a los espíritus de indios y de esclavos negros que dan consejos a las personas que buscan su ayuda para solucionar problemas de salud, trabajo o amor. Todos los caciques, como todos los creyentes, son hijos de un supremo en particular. Es por esto que se conocen socialmente como, por ejemplo, “María de Iemanjá“ (María hija de la Orixá del agua salada) o “Santiago de Ogum“ (Santiago hijo del Orixá guerrero). En total, se conocen 601 Orixá. Pero a los que generalmente se le rinde culto son a Bará, Ogum, Xapaná, Odé, Ossaín, Xangó, Iemanjá, Obá, Otim, Oiá, Naná, Oxum, Iansá, Oxalá e Ibejí.

El Ritual


El sacrificio de animales es uno de las mayores supersticiones que hay con esta religión. En la Umbanda no se matan animales nos explicó Juan. Todas las ofrendas que se realizan a los objetos son naturales, haciendo honor a cada uno de los elementos de la naturaleza que representan. Igualmente existen otras religiones afroamericanas, como por ejemplo la Kimbanda o el Batuque, en las que sí se sacrifican animales y esto es reconocido por los mismos religiosos, quienes no ven el sacrificio como algo macabro.

En el ritual todos están vestidos de blanco. Las mujeres con largas y almidonadas polleras. Los hombres con túnicas y pantalones. “El blanco significa pureza y la Umbanda es pura y natural”, agregó nuestro entrevistado. Todos están descalzos. La defumación (depuración) de la sala es lo que continúa. “Hay que equilibrar las energías“. La mezcla de incienso, mirra y benjuí inunda la sala, generando un ambiente propicio “para la llegada de los guías espirituales a la Tierra”.

Las voces de las mujeres resaltan del resto con cantos afrobrasileros. Una misma canción empieza, termina y vuelve a comenzar.
De a uno, todos se acercan al altar. Se acuestan boca abajo en el piso y cumplen con la batida de cabezas (reverencia sagrada).

La música empieza a incrementar y es cuando uno de los Pai (guía espiritual) entra en trance y el ritual esta teniendo su efecto en el cambio de espíritu. Ese es el momento en el que los demás alaban al Pai, lo rodean y le rinde las ofrendas que pueden ser desde víveres, cigarrillos, alcohol. “Entre mejor ofrendas, más protección y beneficio vas a tener del guía espiritual”. El ritual culmina cuando el cuerpo sale del trance, cada uno vuelve de apoco a su lugar.

Esta religión tiene su fuerte arraigo en Brasil, pero en Argentina esta teniendo una gran repercusión. Los umbandistas se auto definen como caritativos y todos sus trabajos son para el servicio de las personas. Una religión que desprende otra cultura, otro pensamiento, un universo simbólico que determina la vida de muchas personas.

Fructuosa López, la sobrina de Juan Domingo Perón: “Llevo la patagonia y el peronismo conmigo”

Por Marcos Saldaña



Una familia con un gran reconocimiento político y social, que destiñe indicios de sus historias sin contar por toda la patagonia y el país entero. Una familia que sigue manteniendo el apellido presente. Huilliches, en busca de nuevas historias, conoció a una sobrina del ex presidente de la Argentina, que hoy vive en Patagones.










Cautivantes historias nunca antes contadas, como la de Fructuosa López, más conocida como María, nos atrapó en este recorrido periodístico. Nacida en la localidad de Pilcaneyeu provincia de Río Negro, María nos contó su historia y su relación con Juan Domingo Perón y su familia.


Del matrimonio de Tomás Perón y Juana Sosa nacieron dos hijos, Mario Avelino en 1891, y Juan Domingo en 1895. En el año 1899 la familia Perón se trasladó, desde la ciudad de Lobos provincia de Buenos Aires, a la Patagonia, precisamente a la provincia de Chubut en un pequeño asentamiento llamado Camarones. En esos años, el lugar tenía muy pocos habitantes.


La familia instalada allí, adoptó a una pequeña niña llamada Carolina Calfín, quien fue entregada a la familia Perón por sus propios padres dado que éstos vivían en la indigencia y no podían mantenerla.

Aquí nace esta historia, una nueva integrante en la familia y por lo tanto hermana de crianza de Juan Domingo. Si bien, María no es sobrina directa del ex presiente, sino por parte de su madre quien fue adoptada por la familia, tuvo algunos encuentros con el ex General. Recuerda María, con sus 87 años de edad, cuando lo conoció a Juan D. Perón y cuando estuvo en el cumpleaños 92 de Juana Sosa, allá en un campo de Comodoro Rivadavia. Doña Juana, tan “gaucha como ella sola”, recuerda María, destacando la capacidad que tenía la madre del ex presidente de la República para los quehaceres del campo.

Cuenta María, atentamente y con la mirada perdida en aquellos años como queriendo contar con lujos de detalle aunque su larga edad se lo niegue, que Juana, que vendría a ser su abuela de corazón, acostumbraba a vender panes al lomo del caballo y que todo el día estaba ocupada con alguna que otra cosa.

Agradece una y mil veces la actitud de la familia Perón de adoptar a su madre, Carolina Calfín, por criarla y permitirle salir adelante, cuenta que su madre le habría confesado que la familia era lo más sencilla que uno pueda imaginarse, aún cuando su hijo, Juan Domingo llegó a ocupar el sillón de Rivadavia. De allí, de vivir en las llanuras de la Patagonia abierta de campos, nació esta historia, la de la hermana de crianza de Perón y por lo tanto de una sobrina de corazón, María López.

Carolina, la mamá de María, vivió allí junto a la familia Perón, en una modesta casa de chapa y madera, propia de la Patagonia, que se situaba sobre la calle Estrada, aunque en el año 1982 un incendio la destruyó por completo.


“Recuerdo aquél cumpleaños de doña Juana, cuando festejó sus 92, estábamos todos, todos los del pueblo, gente de Camarones, amigos de la familia, vecinos de algún que otro campo, ese fue el último cumpleaños de Juanita”, comentó tristemente María.

En este devenir, de la historia de la familia Perón que nos contó María con mucho entusiasmo y alegoría de mujer adulta, nos recordó aquel mes de octubre de 1945, cuando a Juan Domingo lo encarcelaron.

“Estábamos bajo bandera, en Comodoro, pidiendo por la liberación de Perón, había mucha gente, muchos no sabíamos lo que podía llegar a pasar” manifestó María sosteniendo su mirada en el tiempo.

Nacida allá en el año 1921 y con una memoria reluciente, María nos confesó que cuando Perón, finalmente, asumió la presidencia los pueblos de Comodoro Rivadavia se vistieron de fiesta. Ella misma afirma que cuando a los pocos días que Perón asumiera, fue hasta la casa de Juana Sosa, abuela de corazón, a felicitarla y compartir su alegría por quien se había criado con su madre.

Cuando María conoció a Juan Domingo, es decir su tío de corazón, éste ya era presidente. En uno de esos viajes de Perón, María tuvo la oportunidad de estar cara a cara con quien sería el hermano de crianza de su madre. “Es por eso que llevo la Patagonia y el peronismo conmigo”, afirmó.

Alto, muy respetuoso, un hombre imponente, pero con sinceridad en sus ojos muy llamativa, recuerda María detalladamente.

Historias de vidas que se entrelazan, por uno u otro motivo, en este caso el de la solidaridad de adoptar a una joven.

En ningún momento María dejó de recordar aquellos años de auge de la Argentina con Perón siendo presidente. Sus ojos explicaban lo que no podía con las palabras y con sus manos, pero siempre dejando en claro su cariño y respeto hacia Juan Domingo y hacia su familia, aquella que había criado a su madre.

Si bien no fue mucho el tiempo que la familia Perón vivió en Camarones, la joven Carolina Calfín los acompañó hasta su adolescencia, donde comenzó con un nuevo rumbo, sin perder contacto con sus familiares de crianza.

María sólo es una sobrina de corazón de Juan Domingo, pero su sobrina real María Juana aún vive, allá en aquellos pagos del sur, en Comodoro Rivadavia. Lo casual es que María Juana, nació en el mismo año que María López.

Ambas de 1921, y con una historia que las une, el ser parte de la historia de la familia de Perón, ser del sur, de Chubut, y de haber vivido esos años de auge del peronismo en la Argentina.

Hoy María vive en Carmen de Patagones y nuca olvida aquellos años vividos en la Patagonia, entre campos y animales, ni mucho menos esa relación con la familia Perón, sus acercamientos y relaciones hacia ellos.







El guindado con gancho, una de las leyendas maragatas


Por Rolando Arrizabalaga


Dicen que es una bebida que enamora haciéndoles perder el sentido a los hombres y sobre ella reposan varias historias de encanto, amor y reconciliación. Aún hoy sigue siendo para la sociedad histórica maragata la bebida del romance.


Por las calles de Patagones aún circula una leyenda alimentada desde los días de la fundación del Fuerte: el guindado con gancho. Carmen de Patagones fue fuerte, puerto y centro comercial activo, y vio llegar a sus playas a numerosos hombres. Soldados, marinos y hombres de negocios recalaban en Patagones y tomaban contacto con la sociedad maragata, la cual, luego de analizarles el origen, los agasajaba con cenas y tertulias que eran excelentes oportunidades para contactarlos con las jóvenes casaderas.

En aquellos tiempos Patagones era el último lugar del mundo, a un paso del desierto y con infinidad de peligros como los inminentes malones.

Esto, sumado a la falta de mujeres, no hacía de Patagones precisamente un lugar en el que los hombres quisieran anclar sus vidas y elegirlo como destino final.

Por eso es que las mujeres descubrieron un nuevo artilugio: el guindado con gancho.

"Dicen que es una bebida que enamora haciéndoles perder el sentido a los hombres, afincándolos en el pueblo, terminando con su afán de navegar distancias. Dicen que es una herencia africana, tan vieja como el mundo". Así describía Guillermo Raynal al guindado con gancho.

Aún hoy se puede hablar con viejas maragatas que con sonrisas pícaras y silencios que lo dicen todo mencionan la leyenda que, como veremos más adelante, no parece tal.

Existía en aquellos tiempos una gran contradicción que consistía en el deseo de los hombres de quedarse y el deseo de las mujeres por irse.

Entonces las mujeres maragatas, luego de elegir a su hombre, le convidaban un guindado preparado por sus propias manos que previamente había pasado por las manos y el conjuro de alguna negra maragata que, sabia y reservada, aseguraba la permanencia del hombre elegido.

Doña Feliciana Torres y el guindado

El 28 de abril de 1855 llegó al puerto de El Carmen la goleta "Exploradora", proveniente de las colonias del Chubut y a bordo se destacaba la imagen de una hermosísima mujer de unos treinta años, Doña Feliciana Torres.

Volvía al fuerte para obtener el perdón de su esposo, Don Santos Avila, al cual había abandonado unos meses antes para irse en compañía de unos reseros.

Esta buena mujer no gozaba de buena reputación y se la tildaba de pervertida, poco amiga del hogar y siempre dispuesta a la juerga.

Como detalle hay que decir que no era la primera vez que se fugaba del poder de su esposo. La llegada de la mujer produjo un revuelo comunal y las autoridades se abocaron a intentar solucionarlo.

Esa misma tarde se reunieron y estuvieron de acuerdo en considerar que "la presencia de tal mujer iba a escandalizar a la sociedad de Patagones, como era natural en un pueblo pequeño, que convenía proceder a su arresto y levantarle una información sumaria para que fuese trasladada a Buenos Aires, junto con sus cómplices, en el primer buque, a disposición del Juez del Crimen". (1)

Lo resuelto se ejecutó de inmediato y Doña Feliciana desde la goleta donde esperaba el perdón de su marido pasó sin escalas a un calabozo del fuerte.

Parece que Don Santos no quería saber nada y se alegró con esta noticia. Pero luego de mucho deliberar, el juez decidió que Doña Feliciana Torres quedara en libertad. Se le buscaría una casa de familia lejos de Patagones para que se corrija y no escandalice.

Al oír esto Don Santos Avila no se mostró muy satisfecho y le confesó al juez: "Yo creía que podía vivir conmigo, no me abandonará más, estoy seguro. La mujer del negro La Patria me ha dado un guindado con gancho que ata al que lo bebe".

Parece que el guindado surtió efecto porque, según dicen las crónicas, Doña Feliciana no abandonó nunca más a su esposo y vivieron unidos por el amor largos y felices años.

A modo de final

La mejor manera de terminar este relato es con unas líneas que pertenecen a Guillermo Raynal: "Las negras sonríen con miradas cómplices, en tanto el guindado exquisito aún hoy sigue ganando adherentes por amor al alcohol o expectativa de romance, y los mozos se preguntan si la magia estuvo en la copa delicadamente servida, en la placidez rojiámbar de la tarde o en la armonía sideral del paisaje sólo quebrada por el metódico y casi sublime graznar de los loros".

(1) Esta declaración consta en un acta del Honorable Concejo Deliberante de Patagones. Un agradecimiento al Museo "Emma Nozzi" y al licenciado Jorge Bustos por el material brindado para esta investigación.

La juventud opacada por el consumismo: La influencia de los cambios generacionales


Por Lorena Suárez

La globalización trajo consigo la pasividad de los jóvenes, los que en otros tiempos buscaban con la rebelión cambiar un poco su realidad, hoy están atados a un sistema consumista y de trabajo que les impide poder crear y actuar libremente.


Con el transcurso de los años y de las costumbres, las diferentes etapas del ser humano han mutado de acuerdo a los valores, que también han mutado de acuerdo a cada época.

Puede, en principio, afirmarse que un joven del año 2008 no es igual a un joven de 40 años atrás, porque los elementos formativos y la realidad social han mutado transformando todas las capas sociales y los sectores más vulnerables de los cuales, la juventud es uno de los más representativos.

En la actualidad, la juventud en América Latina, es un sector de la sociedad en gran parte regido por el consumismo y el cambio de hábitos, valores y costumbres. Los jóvenes parecen agruparse tras las “libertades” que ofrece el mercado de consumo.

A modo de ejemplo, en la década del ´60 los hijos de adultos clase media tenían como bandera la rebeldía contra sus padres, contra el sistema y contra todo lo establecido, adquiriendo un grado de conciencia que los hacía militar por la paz en el mundo.

La era “hippie” fue un acto de rebeldía y estuvo regida por jóvenes que creían que un mundo nuevo era posible. En la actualidad, en los países de Latinoamérica, en especial pertenecientes a localidades pequeñas, los jóvenes clase media, están comandados por los estereotipos del consumo. Discuten sobre fútbol, “tunning”, la última ropa de moda, y no muestran conciencia social ni demasiadas ganas de cambiar nada, con la excepción de determinados sectores.

Los ideales de aquellos jóvenes de la década del ´60 que mostraron innovaciones e hicieron historia, y que en los ´70 llevó a muchos de ellos a creer en la lucha armada como modo de cambiar la realidad, hoy parecen haber sido masticados por la desinformación, la apatía y el desinterés.

Otro aspecto importante es la realidad económica y social actual, donde los jóvenes de clase baja eligen salir a trabajar de niños porque las necesidades de sus hogares los obliga moralmente a colaborar, cuando no son obligados por sus padres, y sus ideas y sus ganas de cambiar algo son reemplazadas por las obligaciones económicas. Si bien las instituciones cumplen un rol de prevención y contención –como en el caso del SIDA y las adicciones- son escasas las instituciones que trabajen en pos del joven, en su incentivación y brindando herramientas, para desempeñarse en la vida social.

El punto clave en todo esto parece ser la educación, donde los niveles medios tampoco brindan a los jóvenes herramientas para pensar. Los planes educativos son cada vez más escuetos y aquel chico que sale de la escuela a enfrentarse con una urna o con la vida, en muchas ocasiones se siente perdido. Si este mismo chico accede a una universidad, el poco conocimiento que adquirió durante cinco años, los hace quedar muchas veces en el examen de ingreso.

La marca registrada de la juventud es la rebeldía, la innovación, la alegría, la euforia y las ganas de un construir un mundo mejor, algo que con el correr del tiempo se va perdiendo.

La vida hoy les exige cada vez más. Para ser empleado de un comercio, se necesita tener el secundario completo, conocimientos de computación y buena presencia, si el joven cuenta con estos requisito, lo toman, trabaja todo el día, todos los días y pierde definitivamente las ganas de crear, generando una ecuación de más x menos.

Las minifaldas, un hermoso acto de rebeldía impuesto por las chicas de los 60, hoy la marca Kosiuko las vende en diferentes modelos y a diferentes precios y aunque puede haber alguna marca más barata no se compara con la primera, y es esa la que las chicas quieren.

Las guitarreadas con fogones en las playas, con canciones de protesta y esa fuerza interior que provocaba gritar, hoy esta auspiciada por Sony y las transmite en vivo y en directo la cadena MTV.

Todas las libertades que en algún momento de la historia fueron conseguidas por los jóvenes, fueron atomizadas y usadas por las multinacionales, como forma de tener a los jóvenes agarrados de las narices, básicamente a los del tercer mundo que tienen acceso a las nuevas tecnologías, pero solo para consumirlas.

Luego de las diferentes crisis que han sufrido estas generaciones, la nueva conciencia, esa conciencia tan presente en los adultos actuales, es la de subsistencia, dejando a una distancia abismal la conciencia del progreso. La educación parece ser la clave, para generar ideales y compromisos a las nuevas generaciones que serán los adultos de mañana y que seguramente manejarán el mundo.

Los jóvenes con nuevas ideas, hoy quedan fuera de este aparato consumista y es muy difícil que alguien lo apoye en sus proyectos. Estos jóvenes, que son los que deberían cambiar el mundo, quedan inmediatamente fuera del sistema.


Patagones, Sede del IV Foro de Concejales Patagónicos

Por Lorena Suárez



Es un hecho histórico, no sólo por la importancia de pertenecer a la Patagonia, sino porque además los Ediles maragatos están trabajando en la normalización de la Institución. Además se elegirían tres representantes del Distrito y las autoridades de la Mesa Ejecutiva podrían salir del Concejo maragato.

Patagones será este año, sede del Foro Patagónico de Concejales, tras la determinación de algunos Ediles de continuar con esta institución, luego de quedar acéfala por las suspensiones realizadas en la provincia de la Pampa, de reestructurar el organismo, que incluye al Distrito de Patagones, por pertenecer a la Patagonia.

De este nuevo encuentro, que se llevará a cabo el próximo 27 y 28 de noviembre, surgirán las nuevas autoridades, entre las cuales se podría encontrar alguno de los concejales maragatos, que realizan la organización, nombramiento que sería muy importante para reafirmar los derechos que los habitantes del Partido de Patagones tienen por pertenecer a la región patagónica.

El foro de Concejales de la Región Patagónica es un organismo regional, que tiene como objetivo la participación democrática. Surge en el año 2005 como necesidad de crear un espacio de debate democrático con la finalidad de plantear propuestas políticas sobre la problemática individual y común de los municipios que integran la región más austral de Argentina.

Este foro está integrado por las provincias de; Santa Cruz, Neuquén, Río Negro, La Pampa, Partido de Patagones (provincia de Buenos Aires), Tierra del Fuego, Antártica e Islas del Atlántico Sur y Chubut, quienes reafirman la representación de los Concejos Deliberantes, a través de concejales en funciones.

El organismo se reunió en tres oportunidades; la primera vez, tuvo lugar en la ciudad de Ushuaia donde formalizaron y reafirmaron la conformación y posterior constitución del mismo: en este encuentro participó el entonces ministro del Interior, Aníbal Fernández. El segundo encuentro se realizó en la ciudad de Neuquén y el tercero en Calafate.

Sin embargo el cuarto encuentro nunca se pudo llevar adelante, ya que estaba pautado para realizarse en la Provincia de la Pampa y por cuestiones políticas de los gobernantes de ese momento, la misma sufrió dos suspensiones, quedando finalmente acéfala de autoridades. Sin embargo, algunos de los concejales que participaron dentro de la comisión directiva, decidieron retomar el proyecto de foro, ya que lo consideran positivo, como una herramienta más fuerte y con llegada a las autoridades nacionales, para poder concretar los proyectos de importancia regional que en los encuentros se tratan.

Uno de los objetivos de los concejales maragatos más destacados, está direccionado a refirmar los derechos que los habitantes del partido de Patagones tiene como perteneciente a la región patagónica, lo que incluye; la autonomía municipal, la integración patagónica, la quita de retenciones a productores agropecuarios que pertenecen a esta región, los proyectos de regadío y el abaratamiento del combustible.

Estos proyectos que se tratarán en este encuentro, que se realizará este mes, son de suma importancia, porque excederán al ámbito municipal y podrán ser debatidos luego, por el Foro de Legisladores Patagónicos, que tendrán mucho más relevancia a nivel Nacional.

En relación a los trabajos de reestructuración del mencionado Foro, los concejales maragatos, Ricardo Marino, Juan Baptista y Alejandro Villemur, junto a otros Ediles integrantes de la Comisión provisoria del Foro, recorrieron innumerables concejos deliberantes, para convocar a los concejales que ingresaron este año en sus funciones y que no están al tanto del funcionamiento del mismo.

Según manifestaron los concejales encargados de esta tarea hay mucho interés, pero que es una tarea que no es fácil ya que hay muchos concejales nuevos a los cuales les tiene que explicar lo que significa el Foro y para qué sirve, pero la respuesta ha sido positiva y esperan un numero aproximado de 120 concejales de toda la Patagonia, además de autoridades de las diferentes provincias.

Durante las jornadas se va a aprobar el estatuto, tras lo cual solicitarán la personería jurídica de esta institución. Se van a elegir autoridades, y los concejales de Patagones solicitarán tener tres representantes de cada provincia y tres por el Partido de Patagones, ya que hasta el momento el Distrito había tenido un solo representante, en la figura de Ricardo Marino.

Esto es un hecho histórico, sobre todo para Patagones, que será sede de un importante encuentro regional, por lo que sus organizadores y anfitriones tienen muchas expectativas sobre todo en esta posibilidad de escuchar otras realidades a nivel deliberativo y poder expresar cuales es la realidad de este Partido.

Importantes proyectos en el orden del día

Entre las actividades que comenzarán el 27 de noviembre, se realizará la aprobación del nuevo estatuto, se realizará la elección de autoridades que se compondrá de una mesa parlamentaria, con 21 concejales y la Mesa Ejecutiva, compuesta por siete concejales, donde podría estar un concejal de Patagones.

Luego se tratarán los siguientes proyectos:

-Crisis habitacional.

-Combustible subsidiado para la Patagonia Norte.

-Tratamiento preferencial en impuestos Nacionales para las zonas con relación costo- beneficio (secano).

- Declarar de interés Productivo Regional Patagónico el proyecto de regadío Conesa- Guardia Mitre- Patagones.

- Declarar de Interés la No Contaminación de las cuencas del Río Negro, Río Colorado y Río Grande.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Pichuquito, el duende de la ciudad: Tristeza alegre de bandoneón

Por Yanina Miranda







En algunos rincones de la ciudad de Viedma se puede escuchar la melancolía de un dulce bandoneón que viste a la urbe de un hermoso tango, de la mano de aquel personaje que transita por las calles, silencioso y en compañía de su soledad tan preciada.

Desde esta nota lo que se intenta hacer es conocer un personaje de nuestra comarca, un bohemio con todas las letras que incita a que varios artistas de la zona quieran tener contacto con él desde una pintura, una poesía o una canción, todas ellas reflejando su alma de bandoneón.


La primera vez que me acerque para hablar con él, una de las cosas que le pregunté fue cómo era su vida, desde que se levantaba hasta que se acostaba, y en una breve respuesta, que significó más que cien palabras, sólo respondió: "caminando".Y así se lo puede ver por las calles, caminando, siempre caminando, de un lado a otro con su bandoneón, vestido con su saco gris haciendo juego con su sombrero de estación otoñal. Acompañado de su bolso en donde guarda ropa, un equipo de mate, algunas galletitas y sus recuerdos más preciados. Siempre esta preparado, porque en realidad no sabe donde pueda pasar la noche y entonces viaja por la ciudad con las cosas que necesita, sin importar el destino, ya que siempre estará en compañía de su amor más preciado, la música.


Observándolo tocar me animé a interrumpirlo y le dije lo que en ese momento sentía; le comente lo que representaba para mí verlo tocar: que irradiaba soledad, una soledad llena de colores y paz. El me contestó con su risa callejera: "Por eso vivo, por mi soledad y mi música".
Alberto José Scorolli, más conocido como Pichuquito, apodo que le designaron desde muy pequeño por el famoso bandoneonísta Aníbal "Pichuco" Troilo, es el personaje que quiero reflejar, en estas pocas líneas.


Nacido en Mar Del Plata el 25 de mayo de 1942 con la música ya incorporada en sus venas; de una familia donde la mayoría eran artistas empezando por su padre guitarrista, su madre pianista y hasta llegar a su tío, Antonio Scorolli, quien fue su profesor durante sus primeros pasos con el bandoneón.


Esos pasos fueron creciendo en Bahía Blanca, al igual que el tanguero Aníbal Troilo.
Su llegada a Viedma, en 1976, fue sin pensar que sería su nuevo hogar. Antes de quedarse definitivamente en esta ciudad viajó con su música a cuestas por varios lugares del país como Neuquén, la Pampa, Buenos Aires y tantos lugares más en donde conoció a diferentes personas, obviamente relacionadas con su arte como Gasparín, Adolfo Verón, Beto Orlando y Los Cuatro Soles, y Los 5 Designios del Folklore.


De vez en cuando se puede escuchar un tango o una milonga en las paredes del Centro Cultural. Por las mañanas Pichuquito se acomoda en una silla en el anfiteatro y pinta con su bandoneón las butacas vacías, con esa soledad que lo caracteriza y con esa música que lo ilumina.
En algunos bares de la ciudad se asoma para acompañar la melancolía de algún café con su amado instrumento. Una vez me dijeron: "Para Pichuco, esta ciudad es como un gran hotel", significando su presencia por los diferentes lugares de Viedma. Todos le abren sus puertas, muchas veces sin ningún tipo de conversación, entonces Pichuco se sienta y empieza a sonar el bandoneón.


Ese bandoneón gastado por los años y por las caminatas, pero siempre con un sonido específico e inigualable; con su dueño tan especial, quizás surgido de un cuento y marcado con algunas arrugas que definen todos esos años vividos, esos años bohemios en compañía de la soledad y la música.

Una nueva esperanza para el campo

Por Rolando Arrizabalaga


La ayuda incluye al sector agropecuario y ganadero. El intendente Curetti resaltó la homologación del desastre agropecuario y explicó que Patagones fue priorizado con las medidas. Los subsidios se harían efectivos en el transcurso de las próximas semanas bajo diferentes programas.

on la llegada al distrito el pasado lunes 21 de la Subsecretaria de Producción Agropecuaria y Forestación de la Nación, Carla Campos Bilbao, acompañada de un equipo técnico más la confirmación por parte del intendente municipal Ricardo Curetti de subsidios para el sector agropecuario del orden de los casi 13 millones de pesos el sector agropecuario del distrito de Patagones suma una nueva esperanza.
La ayuda llega a los productores del distrito en tal vez el peor momento del campo en los últimos 10 años.

La agricultura y la ganadería, mal por partes iguales

Teniendo en cuenta el registro de lluvia de los últimos tiempos la producción agrícola del partido está prácticamente perdida. El cereal sembrado debería ya estar "encañado" y en los últimos meses de desarrollo para la cosecha que se inicia en diciembre, pero la realidad indica que lo sembrado apenas alcanza unos centímetros de altura y la gran mayoría dan por perdidas sus cosechas. Muchos productores que han sembrado, viendo el desarrollo de su siembra y el crítico estado de su hacienda, han optado por meter los animales en los "cuadros" sembrados y así, por lo menos, evitar que sus animales se mueran.
Vale decir que ya no se discute cuanto la sequía bajará el rinde de la cosecha sino que en este año la pérdida es total, sin cereal para cosechar.
En el caso de la ganadería, día a día cientos de animales se mueren de hambre ante la mirada desesperada de sus dueños. La única solución a mano es el forraje pero claro para esto es necesario el dinero que la mayoría de los productores no tienen.
En diálogo con El Medio un productor ganadero explicó que "ya ni siquiera se pueden vender los animales a gente del norte porque no aguantan el viaje: se mueren antes. Todo esto deriva en la despoblación de los campos y de sus animales".

Gestiones y medidas

A principios de octubre el intendente de Patagones, Ricardo Curetti, respondiendo a un pedido de los productores agropecuarios del distrito, mantuvo reuniones con funcionarios nacionales y provinciales con la finalidad de solicitar ayuda que sirva para paliar la crítica situación por la que pasa el sector. Uno de esos encuentros fue con Carla Campos Bilbao, Sub secretaria de Agricultura, Ganadería, Pesca y Forestación de la Nación. Sobre esa reunión Curetti dijo que "la nación no tendría inconvenientes en hacer aportes a la provincia y esta al municipio, de una ayuda puntual para productores chicos y medianos no sujetos a crédito;

mientras que los que no entran en esta categoría, la ayuda pasaría por agilizar al CFI para que pueda subsidiar la tasa de interés a la mitad de lo que hoy se da".
El CFI subsidia la tasa de interés en créditos destinados para la compra de forrajes de hasta 20.000 pesos y a sola firma, al 10 por ciento anual y un año de gracia.
Por otra parte el jefe comunal afirmó que pretende acentuar el trabajo con el plan "Mas Terneros" y potenciar el tema ovino.
Pero con las gestiones y sobre el cierre de esta edición llegaron las confirmaciones de ayuda para el sector del campo de Patagones.
Así, en el caso del Plan "Forraje", se destinará un monto de 5 mil pesos a los productores que tengan hasta 50 vientres y en el caso de los productores que tengan entre 50 y 250 vientres se les otorgará 40 pesos más por cada animal.
En el partido de Patagones estarían en condiciones de recibir el subsidio entre 900 y 950 productores. Con estos números el total del dinero que se destinará alcanzará los 7 millones de pesos.
En relación a las perdidas de la actual campaña triguera, de la cual el propio jefe comunal manifestó que "esta perdida en un 80 por ciento", se confirmó como ayuda puntual para los sembradíos de trigo subsidios de 130 pesos por hectárea a los productores que tengan hasta 150 hectáreas. En este caso la ayuda alcanza los 2 millones de pesos.
La batería de subsidios se complementa con un subsidio para el costo de la vacuna que cuesta 2,97 pesos por animal entre dosis y operación.
Además, en el caso del programa "Más Terneros", el Gobierno pretende acelerar el pago de los beneficios otorgados y en el caso de Patagones se recibirán 100 programas más.

La relación con el sector agropecuario y la homologación de desastre

En relación a las constantes manifestaciones de enojo por parte de muchos dirigentes rurales Curetti dijo que "soy muy respetuoso. Se de las calenturas y la ansiedad que existe. Yo respeto a las entidades, lo que pasa es que algunas de ellas están representadas por elementos que no coinciden con la política nacional o provincial. Es cierto que en Stroeder se me cuestiona que yo no me halla puesto al frente del reclamo del sector, y eso me ha dolido mucho por que he estado desde el primer momento. Hoy al único que le abren las puertas es al intendente y Patagones ha sido escuchado".

El jefe comunal enumero los beneficios que ha recibido el distrito entre los que destacó que el subsidio directo a los productores; la constitución en el distrito del CFI; la implementación del plan mas terneros o la declaración de emergencia agropecuaria. Aunque reconoció que estas medidas no alcanzan.
Por otra parte el ministro del Interior de la Nación, Florencio Randazzo, firmó el pasado fin de semana el decreto que "declara zona de desastre" desde el 1 de enero de 2008 hasta el 31 de diciembre del mismo año a los partidos de Carmen de Patagones, Villarino, Bahía Blanca, Puán, Tornquist, Saavedra y Adolfo Alsina. No obstante la medida regirá a partir de la firma de la Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner.
En el decreto, además, se faculta al ministro Randazzo, para "dictar las normas complementarias en el marco de la Ley 24.959", que contempla un Fondo Especial de Emergencia para asistir a las zonas afectadas por fenómenos climatológicos.
"La Presidenta consideró oportuno atender la inquietud que me habían trasladado los intendentes en diferentes reuniones, a quienes los acompañaremos tanto desde la gestión como desde lo económico para que sus distritos puedan superar los inconvenientes generados por esta situación excepcional", subrayó Randazzo.

El Ministro agregó que frente a fenómenos como el que golpea a dichos partidos bonaerenses, "desde el Gobierno nacional vamos a ayudar a todos los sectores productivos, asumimos el compromiso y lo cumplimos porque eso hará que las economías regionales puedan seguir desarrollándose como lo vienen haciendo hace más de cinco años".

La enigmática (des)aparición de Jobina González

Por Rolando Arrizabalaga



La historia de Jobina González, cordobesa de pura cepa, puede dividirse en dos partes: primero su vida normal y corriente hasta los 34 años en un campo de Córdoba junto a su marido y seis hijos y una segunda parte que empieza 33 años después de su supuesta muerte ocurrida en un a víspera de Navidad de 1975.

Cuando aquel farol marca "Sol de noche" explotó sobre la espalda de Jobina Eduviges González, un 23 de diciembre de 1975, la vida de la mujer cambió para siempre pero lo que nadie imaginó es que también modificaría la vida de sus seis hijos treinta y tres años después, venciendo las barreras del tiempo que indefectiblemente la muerte trae consigo.
Hasta ese momento Jobina vivía con su marido y sus seis hijos en una vida que no tenía nada de extraordinario más que la búsqueda de la felicidad y del día a día.
La explosión del artefacto, ocurrida una calurosa noche en un campo de la provincia de Córdoba, quemó gran parte de la espalda y el cuello de Jovina.
Inmediatamente fue trasladada a un hospital de Córdoba capital donde fue atendida por los médicos de turno quienes evaluaron la gravedad de las quemaduras y decidieron el traslado al Instituto del Quemado, en la Capital Federal.
Pasaron los días cargados de angustia donde los familiares de Jovina esperaron ansiosamente y rezaron por la vida de la mujer. Pero las noticias no fueron buenas: antes del año nuevo de 1975 recibieron la triste noticia de que la mujer, por las graves quemaduras había muerto, y junto con la noticias recibieron un ataúd sellado con la indicación de que adentro estaba el cuerpo de quién en vida fuese Jobina Eduviges Gonzalez junto a la prohibición de abrir el féretro.
Ese mismo cajón fue velado y enterrado en un cementerio cordobés, donde se encuentra hasta hoy.

Con el tiempo el marido de Jovina, propietario de una importante extensión de campos, dedicó su vida a criar a sus seis hijos de 16, 14, 12, 8, 6 y 2 años, huérfanos de madre mientras se acostumbraba a la extraña y triste costumbre de estar solo.

La búsqueda

El tiempo, reza el dicho popular, suele curar heridas pero también deparar sorpresas. Treinta y tres años después de su muerte, Jobina volvía a estar más presente que nunca en la vida de sus familiares.
En febrero de este año una de las hijas de Jobina, Marcela, viajó a Carmen de Patagones atrás de una ilusión descarnada: según un aviso su madre estaría viva en el partido más austral de la provincia de Buenos Aires.
"Sólo Dios sabe como estoy", fue lo primero que me dijo Marcela resumiendo su estado de ánimo cuando hablo conmigo en febrero pasado.

El encuentro fue en un bar-restaurante frente a la plaza Villarino. Mientras Patagones se preparaba para conmemorar la gesta del 7 de Marzo de 1827, Marcela me contaba de su propia gesta, íntima y dolorosa: la de buscar a su madre a quién creía muerta desde hacía treinta y tres años atrás en una fría y despojada sala del Instituto del Quemado, en Buenos Aires.

La llegada de Marcela junto a su marido y otro hermano a Carmen de Patagones tuvo su origen el domingo 10 de febrero de este año. Ese día "alguien" dejó un mensaje telefónico en un popular programa de Córdoba capital: Jobina estaba viva y había sido vista en la zona de Cardenal Cagliero, partido de Patagones, trabajando en un campo. Ese mensaje fue escuchado fortuitamente por un primo de los hijos de Jobina e inmediatamente el rumor corrió entre los hermanos.

Al día siguiente Marcela, la hija menor de Jobina, fue a la radio con la desesperación de confirmar o desestimar la información y habló con una de las productoras del programa.
"Mirá, yo recuerdo que ese llamado entró pero la gente de limpieza ya tiró los papelitos", fue la respuesta de la joven y la incertidumbre se transformó en certeza para Marcela: mamá Jobina debía estar viva y ella la iba a encontrar.

Así, de buenas a primeras y con lo puesto, Marcela junto a su marido y su hermano emprendieron el viaje hacia Cardenal Cagliero.

Tras los pasos de un fantasma

El viaje desde Córdoba capital hasta el sur de la provincia de Buenos Aires estuvo cargado de silencios y preguntas internas. ¿Sería cierto? ¿Estaría viva como decían? ¿Todo se trataría de un malentendido o, peor aún, de una broma de mal gusto?.
Horas, con la cabeza apoyada en la ventanilla y la mirada perdida en los campos que quedaban atrás, Marcela intentó revivir todos esos años pasados.
Con la angustia y al mismo tiempo la esperanza cargadas en el corazón llegaron a Bahía Blanca y allí el destino, o vaya uno a saber que les dio un nuevo indicio sobre Jobina.

Todo sucedió en una gomería de las afueras de la ciudad. El acento cordobés fue el gancho para que el gomero iniciara la conversación preguntando si viajaban a Bahía San Blas, lugar turístico ubicado en el partido de Patagones y conocido como el "paraíso de los pescadores".
El marido de Marcela le dijo que no, que en realidad estaban buscando a una mujer de unos 65 años, con la espalda y parte del cuello quemados y que les habían dicho que andaba por la zona.
La respuesta del gomero fue un silencio de asombro para después contarles que un día estaba mezclando querosén con nafta y un amigo le dijo: "No hagas eso a ver si te pasa lo mismo que a esa señora a la que se le explotó el "Sol de noche".

El tramo siguiente de la conversación tuvo a Marcela, que bajó corriendo del auto, su marido y otro hermano como protagonistas exclusivos, con preguntas ansiosas.
El hombre de la gomería les contó que una vez, no hacía mucho, había visto a una mujer con esas características en un campo cerca de Cardenal Cagliero aunque no recordaba muy bien por donde.

Los cordobeses, con el corazón galopando en el pecho, recorrieron los casi 300 kilómetros que separan Bahía Blanca de Cardenal Cagliero con la ilusión creciente de encontrar finalmente a Jobina.

Indicios que se esfuman

La búsqueda de una mujer de aproximadamente 67 años alta, de ojos negros y algo gorda se extendió por Cardenal Cagliero y los campos aledaños. Durante días los tres familiares de Jobina recorrieron campo por campo buscando los jirones de una historia que tenía su inicio 33 años atrás. Hasta que un hombre, en Cardenal Cagliero, les dio una pista firme: una mujer con esas características había estado viviendo allí pero hacia tiempo que se había ido a Carmen de Patagones

Una vez allí, la búsqueda tuvo la misma metodología: el puerta a puerta de las posibilidades.
"Aquí fue de volverse loco. A toda la gente que le he preguntado dándole las características nos ha dicho 'si, a esa señora la hemos visto, anda juntando cartones por la calle", y todas las personas nos dijeron lo mismo", dijo Marcela en aquella charla.

Pero todas esas personas a las que hizo referencia Marcela dan indicios contundentes en su esencia. Algunos aseguraron haberla visto bajar caminando de la zona de la villa Lynch hacia el centro y otros dicen haberla visto sacando piedritas de la vía del tren.
"Fuimos al basural tres veces y a ver varias señoras acá, pero nada -dice Marcela- y te digo que siento una impotencia tan grande porque mi madre pudiese andar así y no poder encontrarla"

¿Cambio de cuerpos?

La historia de Jobina Gonzalez tiene muchos puntos oscuros y enigmas no resueltos. La búsqueda de sus familiares incluye el asesoramiento de un equipo de abogados de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo.
El equipo de profesionales logró constatar que en el Juzgado Electoral no existe ningún registro pero aún no han logrado conseguir que el Instituto del Quemado responda los tres pedidos realizados en relación a la historia clínica de Jobina.
Pero más allá de toda la situación, extraña y a la vez confusa, los tiempos en los que los hechos ocurren deja lugar a dudas y sospechas varias.

Marcela lo puso en evidencia y formuló su hipótesis: "Mi madre tiene el accidente poco antes de la dictadura, y pensamos que puede haber sucedido algún accidente con alguna persona con algún puesto político alto, o algo así. Y para hacer desaparecer ese cuerpo del lugar podrían haber dicho "Bueno, hacemos desaparecer esta cordobesa".
En aquella charla con Marcela ella sostuvo que la búsqueda no se había terminado asegurando que el paso siguiente sería el pedido a las autoridades para lograr que la justicia autorice el ADN a aquel cadáver enterrado en un cementerio de Córdoba.

"Hace 33 años que estamos llorando esa tumba y no sabemos si es nuestra madre o no. No damos mas; nos dicen que la han visto, que anda como ciruja. Nosotros nos criamos sin madre. Te juro que me voy tan vacía que solo dios sabe como estoy ", fueron las últimas palabras de Marcela en aquella tarde calurosa de febrero.

miércoles, 29 de octubre de 2008

La Cultura del Reviente: La adicción de estos tiempos es el consumo en exceso

Dibujo: Por Ramiro Vitanzi
Por Alejandro Azaroff



El amplio debate que se dio en el Concejo Deliberante donde opinaron varios protagonistas de la noche viedmense, sobre la regulación del esparcimiento nocturno, que implica modificar el horario del cierre de boliches, la venta de alcohol a menores y otras cuestiones que van a generar un inminente cambio cultural en la comarca, me llevo a preguntarme cómo fue que llegamos a esta situación de tener que poner normas en los escenarios donde se desata la diversión de jóvenes y adultos.

La cultura de la noche, se fue modificando a medida que fueron pasando los años y tanto el alcohol, como las drogas, son los principales protagonistas en los ámbitos festivos. El alcohol ganó el centro de atención por su fácil adquisición y por el valor cultural que tiene, convengamos que cualquier ocasión es propicia para tomar un vaso de cerveza, vino, champagne o lo que fuere.

La pregunta qué me hice fue por qué la gran mayoría de las personas beben hasta más no poder, llegando al punto de poner a su propio cuerpo en el inminente peligro que genera el consumo en exceso. Tal vez para desinhibirse, para perder contacto con la realidad, para generarse falsas ilusiones mientras dure el efecto o para tomar el coraje necesario de decir cosas que la coherencia no permite.

La cultura del reviente, es todo aquello que se hace en exceso, tomar, fumar, drogarse, todo lo que nos lleva a sobrepasar un límite, que muchas veces no tiene vueltas, marcando un punto de incoherencia desde el cual se considera la diversión de estos tiempos.

Todo esto genera un círculo vicioso tanto para el consumidor, como para quien lucra con ese consumo, ya sean empresarios de la noche, comerciantes que venden alcohol o los perejiles que venden cigarrillos de marihuana, todo se complementa para contribuir a la Cultura del reviente.

No se trata de buscar culpables, sino de encontrarle algún sentido al libertinaje que se genera en cada salida, en cada encuentro, en cada vaso que consumimos, en la falta de respeto por nosotros mismos y por las personas que nos rodean.

Estamos sufriendo una crisis estructural, que repercute en los valores, en la familia y en la economía, que genera que cada vez haya más excesos en este tipo de “nueva cultura”. Habrá que recuperar el status familiar, la educación desde ese núcleo para comenzar a generar un cambio, aunque sea pequeño.

Para abrir el abanico de análisis y tener una apertura más amplia de respuestas, me contacte con un periodista, quien a diario informa y se informa en un panorama de noticias radial, sobre las desdichas de los protagonistas de la noche viedmense. Fabio Medin, me dio su opinión con respecto al tema.

Un punto de vista. “Parte de una generación está prácticamente perdida”


“Los adolescentes (no todos) están muy sacados y violentos, buscan expresarse de esa manera, a través del alcohol y las drogas, las cuales son cada vez más peligrosas, porque estamos hablando de drogas sintéticas”, expresó abiertamente y comentó sobre uno de los negocios que se instala en el vicio de los jóvenes que se convierten en adicción. “En los boliches porteños cierran las canillas para que los chicos no tomen agua, al consumir drogas que los deshidratan, necesitan tomar agua, por eso les venden las botellas a treinta pesos, hacen un negocio de esa cultura del reviente como vos denominas”, me dijo.

“La Cultura del reviente pasa por una cuestión educativa, por una crisis de valores, la familia está mal y hay una generación que se encuentra prácticamente perdida, para que se solucionen estos problemas, lamentablemente, no voy a ser muy optimista, van a pasar más de 20 años”, contó con cierto tono de desilusión.

Muchos de los jóvenes de hoy en día no se quieren, no se informan, comienzan a experimentar por diversión y en muchos casos cometen excesos tremendos consumiendo bebidas con algunos elementos químicos sin saber cuales van a ser las consecuencias en su organismo.

“Hay que hacer un trabajo a nivel cultural, de conciencia, pero ahora hay que dar un corte definitivo porque estamos hablando de jóvenes que lamentablemente, pueden perder la vida en una noche de salida, una noche de reviente, es peligroso y cuando digo corte definitivo es hacer cumplir a rajatabla las ordenanzas, las leyes, porque lo demás, el tema de la toma de conciencia, lamentablemente es un trabajo más lento, pero una actitud debe acompañar a la otra”, comentó.

Agregó que “ de todas maneras, no hagamos un escándalo tan grande, de la cuestión, acá no todo está perdido, rescatemos entonces a aquellos jóvenes, que estudian, que trabajan, que tienen valores muy buenos, hagamos un trabajo más fino, por ejemplo que los demás tomen el buen ejemplo de esos pibes, muchas veces, desconocidos, pero que desde su anonimato hacen cosas buenas, tampoco nos tomemos esto a la tremenda, es lindo divertirse, es bueno conocer la noche como parte de la vida, pero cada uno debe saber cuál es su límite”.


Juan José Guidi: “Hay una Cultura de la Fugacidad, de lo efímero”

Ya tengo una opinión desde el lado de la comunicación social, fui por más y me contacte con Juan José Guidi, Sociólogo recibido en la UBA, Semiólogo de la Universidad de Bolonia y periodista local, quien me brindó su versión sobre el exceso del consumo, me explicó sobre lo que yo denomino la cultura del reviente.

Entré a la confitería y se encontraba sentado en una silla, leía un diario, lo saludé, pedimos dos cafés y me predispuse a escuchar su versión sobre el tema en cuestión. “Cultura del Reviente”, le dije, “me puede dar su opinión sociológica sobre el tema”.

Lo primero que me manifestó fue que no quería romper con mi paradigma. No sería tan determinante y trataría de ser un poco más abierto en el concepto, me comentó, mientras revolvía su café, el cual estaba cubierto de espuma. “Más que una cultura del reviente hay una cultura de la fugacidad, de lo efímero, hay un desprecio a ciertos valores, lo tomo, lo dejo, es una vida dinámica, rápida, basada en el consumismo, tiene que ver con el vacio de la sociedad actual”, contaba mientras movía sus manos.

La charla en principio se me tornaba confusa con vocabulario muy determinante en cuanto a la especialización, pero cuando comenzó a dar ejemplos de lo que quería explicar en términos de sociología, lo confuso se volvía claro y el interés de la charla me fue abordando. Dio un ejemplo muy descriptivo, fue sobre la píldora del día después. “Lo hacemos, total me tomo la pastilla y la cosa sigue, pero no se evalúan las consecuencias psicológicas y sociales”, comento e hizo foco en esa cuestión, las consecuencias que generan fuertes cambios culturales que la sociedad no percibe.

Me explicó que la cuestión de la noche, en la cual se piensa modificar todo un proceso cultural, tiene que ver con todo un contexto que cambia, que se dinamiza y se transforma en un proceso de cambio muy fuerte que nos involucra a todos, todo es fugaz, todo es efímero y todo es despreciado de una u otra manera. “En está sociedad todo es pasivo, todo se desprecia, entonces uso algo, lo dejo y enseguida voy a consumir otra cosa, lo que no nos permite detenernos a valorar y percibir ese cambio”.

“Cuánto tienen que ver la individualidad de cada uno en la fugacidad, en la falta de respeto hacia el prójimo y hacia uno mismo”, fue la pregunta que me surgió, a lo que me comentó: “Mucho, el desprecio a uno mismo, cuanto valgo yo y cuanto vale el otro, hay que recuperar los espacios públicos, ya que más allá de consumir en público, no se interactúa, no nos damos la posibilidad de comunicarnos”, explicó.


Contó que el avance de la tecnología, no nos permite interactuar con el otro, volviéndonos a una vida de sedentarismo. Se da un proceso de individualismo puro que ni siquiera podemos romper cuando estamos solos, ya que tampoco podemos reflexionar hacia adonde vamos.

“Desde el punto de vista cibernético, la relación con el otro es virtual y ese proceso de individualización tampoco se lo permite uno mismo, el cambio cultural es muy fuerte. Esa Cultura del reviente a la que ustedes denominan, es una subcultura de los procesos de cambios culturales que tienen que ver con encontrarse a uno mismo, preguntarse qué tipo de sociedad y qué calidad de vida queremos tener, empezar a tener un proceso de comunicación real donde lo simbólico no sea un vaso de alcohol, el consumo, lo fugaz y lo efímero, significa disfrutar de los espacios públicos.



“En esta sociedad todo es pasivo, todo se desprecia, entonces uso algo, lo dejo y enseguida voy a consumir otra cosa, lo que no nos permite detenernos a valorar y percibir ese cambio”.
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Nota de opinión

Todo pasa por los valores, por los principios de cada uno y por la educación que parte desde el ceno familiar. Pasa por dejar de pensar en uno mismo, de ser individual para ponerse en el lugar del otro, para fomentar desde la sociedad, el hecho de comunicarnos, respetarnos y compartir y no competir dentro de un acelerado contexto, que día a día nos lleva a mirar menos a nuestro alrededor, para aparentar más sobre algo que no somos alimentando nuestro egocentrismo, el cual nos lleva a sentirnos cada vez más solos entre tanta gente.

Es cuestión de preocuparnos por nosotros mismos, para poder hacer algo por el otro, para recuperar nuestra identidad y dejar de ser personas con ideales propios e individuales para pasar a tener deseos generalizados viviendo en una esfera pasajera que cada vez toma más velocidad y no nos permite ver la realidad que nos rodea, todos podemos cambiar la historia, depende de cada uno de nosotros.